Diez minutos con todos

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 La sesión estaba prevista a las 17. 30 horas, pero las puertas de Abegondo no se abrieron hasta media hora después, justo cuando los blanquiazules salían del edificio central, unos por la parte de los despachos (detrás de la grada) y otros por la puerta del vestuario. Iban destino del segundo campo. Los focos se centraron en Arribas y Luisinho tras el rifirrafe (elevado por el técnico a algo más grave) del pasado sábado. El reencuentro fue efímero. El tiempo que duró la minicharla previa a los ejercicios y, posteriormente, el calentamiento. Diez minutos.
Luisinho, que en ese tiempo estuvo siempre cerca del otro jugador lusoparlante de la plantilla, el brasileño Sidnei. Con él salió del vestuario, le acompañó hasta el campo y también compartieron otros momentos en el calentamiento. Arribas, en el medio del grupo. 
Parecía que después de las declaraciones que había hecho el presidente por la mañana, la situación se normalizaba. Pero no. Superado el calentamiento, Arribas continuó con el grupo, como el sábado por la tarde horas después del incidente, y Luisinho, al margen, aunque esta vez en el césped y no en el gimnasio.
Apartado del grueso del plantel, Luisinho conversó con el preparador físico José Ángel Franganillo, con el que recorrió el perímetro de los campos de la ciudad deportiva. Se le vio gesticular, bracear y dar explicaciones. Franganilllo, experimentado, con muchos entrenamientos y entrenadores a la espalda, hombre de club, escuchó al luso.
Luisinho completó el entrenamiento en solitario con carrera continua, series de velocidad. Se desfondó en esos ejercicios mientras el resto se entrenaba con balón. Él no lo vio.
Se retiró al vestuario antes que el grupo, tras hacer estiramientos, y acabó firmando autógrafos, con una sonrisa en la cara a pesar de todo lo sucedido.
Luisinho recibió incluso los ánimos de los seguidores que se acercaron hasta él antes de que se metiera en la caseta y cerrara su segunda tarde consecutiva al margen del grupo, aunque estuviera menos apartado que el sábado pasado, con un expediente abierto, una sanción económica impuesta, y una situación deportiva que, salvo sorpresa, le va a llevar a la grada el sábado.

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