“¿Por qué crees que no tengo VIH?”

El Ideal Gallego-2016-01-12-012-320acd3e
|

Oliviero Toscani fue el primero en ponerle cara al sida para Benetton. En Alemania, fue vetado, pero, sin duda, su arte supuso un gran paso que le quitó las vendas a la sociedad. Acercó el mal aunque, en algunos casos, no hizo falta porque tocó demasiado cerca. Después vendrían otras campañas como la que insistía en la importancia del preservativo o la que colocó a una mujer haciendo supuestamente una felación, pero con una pistola en la boca. 
Hoy el Comité Antisida da Coruña (Casco) enseña la evolución del virus con una exposición hasta el 23 en el Fórum Metropolitano, donde el “VIH Sida y Diseño” van de la mano. El colectivo celebra sus 25 años en activo con una colección de carteles pensados en lugares del viejo continente, que sirvieron para tirarle de las orejas a los que caían y caen en conductas de riesgo. Ahora que se cumplen 30 años del primer caso, las 25 piezas permiten comprobar cómo se fueron cambiando las misivas que marcas e instituciones lanzaron al viento: “La fotografía se puso al servicio de algo que no era lucrativo, de una lucha social”, cuenta la psicóloga Verónica Arias. 
Los creativos afilaron su talento para ir más allá de lo políticamente correcto y situar a un hombre sentado a la mesa con su mujer y su hijo. Por detrás, se pueden ver prostitutas, un telón de fondo para muchas familias donde uno de sus miembros está poniendo en peligro al resto: “Se deja caer para el que lo practique se sienta identificado”. Con los años, explica la experta, los lemas insisten en los puntos flacos de la realidad del VIH como el fomento de las pruebas, “ya que existe un retraso en el diagnóstico” y “hay jóvenes que llevan con el virus ocho años”. Verónica anima a realizar las dos analíticas, la que implica una extracción de sangre y la de saliva, que “es algo anónimo, gratuito y confidencial y va en fomento de la salud”. 
Otro factor en el que se necesita incidir es el estigma, “donde avanzamos menos. Hoy sida no es sinónimo de muerte, los enfermos tienen más calidad de vida y pueden trabajar”. La Fundación Triángulo de Badajoz hizo referencia a esto en una campaña “protagonizada por chicos guapos y bien vestidos, sin ninguna marca aparente ni problema físico”. Su eslogan rezó: ¿Por qué crees que no tengo VIH? Por otro lado, Casco recoge de Suiza otro cartel, en el que dos mujeres están desnudas practicando esgrima. Es de 2006 y en ella, los diseñadores advierten que la protección en el sexo también es importante. 
De una cama canadiense con un dispensador de tickets al lado, que son como las papeletas que tiene uno a ser víctima del contagio a la de La Caixa, que irrumpió con un señor con lazo rojo en la solapa y el lema “Con esto no basta”, la exposición es un viaje en el tiempo con parada en 1997 cuando la llegada de los retrovirales provocó la caída de la curva de muertes. Desde entonces, Verónica afirma que el perfil ha variado. El sexo es la principal fuente de contagio en una población joven que no vivió los picos de la pandemia. Que no sintió miedo por padecerla.

“¿Por qué crees que no tengo VIH?”