Iglesias arremete contra el juez que pide su imputación y descarta dimitir

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias | fernando alvarado
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El vicepresidente segundo del Gobierno central, Pablo Iglesias, se lanzó ayer a cuestionar al juez que pidió su imputación y dijo que sería “inconcebible” y “una vulneración del Derecho sin parangón” que el Tribunal Supremo lo investigase, motivo por el cual no se plantea su dimisión. 

En un día en que la oposición pidió al jefe del Ejecutivo, el socialista Pedro Sánchez, el cese de su vicepresidente segundo, éste se enrocó en la posición que Podemos defendió en cada uno de sus tropiezos con la Justicia, la de cuestionar los intereses a los que responden los jueces, y llegó a decir que se trata de una “persecución” por sus ideas. 

“No es imaginable que en una democracia de la Unión Europea ocurriera algo así. Hablamos de que se plantea que se me investigue a mí porque las cloacas del Estado me espiaron ilegalmente”, señaló en una entrevista en RAC1, que asintió cuando le preguntaron si se siente víctima de un acoso mediático, político y judicial. 

Una huida hacia adelante que llevó también al Senado, donde Pablo Iglesias comparecía ayer en una comisión sobre Políticas Integrales para la Discapacidad que quedó eclipsada por la situación judicial de Iglesias, a la que él mismo dedicó buena parte de su tiempo de respuesta. 

Porque, después de que el juez del caso Villarejo le acusase este miércoles de construir un relato ante su electorado en el que aparecía como “víctima de una persecución política” para intentar lograr ventaja en los comicios de abril de 2019, Iglesias dijo que son “hechos probados” que el contenido del móvil de su exasesora Dina Bouselham sirvió para tratar de perjudicar a Podemos. 

“Eso no lo discute nadie”, zanjó Iglesias, que aseguró que “todos saben”, incluido el PP, que el Supremo no le imputará. “Cuando el Supremo se pronuncie, se callarán y esperarán a que llegue el siguiente escándalo”, pronosticó ayer Iglesias, molesto con el ruido mediático que en su opinión genera esta situación. 

Los dirigentes de su partido salieron en tromba a arroparlo y apuntalaron esa idea de que considerarían “un escándalo” que el máximo tribunal lo investigase. 

Y aunque no ven base jurídica para la imputación, en el partido tampoco descartan que pueda producirse en el marco de lo que consideran una “guerra abierta” contra ellos por parte de los poderes fácticos del Estado. 

Por el momento, el TS ya solicitó a la Fiscalía que se pronuncie sobre si debe investigarse a Iglesias en el marco del caso Dina sobre el presunto robo del móvil a una exasesora del partido. 

La situación de Iglesias es una prueba de fuego para el Gobierno de coalición, en un momento clave de negociación de los presupuestos, y por segundo día consecutivo Sánchez trasladó “todo su apoyo” a su vicepresidente. 

No obstante, precisó Sánchez que sobre los “procedimientos judiciales abiertos” el Gobierno no emite opiniones.

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