Las restricciones en la hostelería entran en vigor en medio de un clima de resignación y malestar

Un hostelero recoge su terraza a las 18.00 horas | patricia g. fraga
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Las nuevas restricciones que afectan a la hostelería coruñesa ya han entrado en vigor. Tan solo 24 horas después del anuncio por parte del conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, los bares y cafeterías echaron el cierre a las 18.00 horas de ayer. Eso sí, la resignación y el enfado no faltaron en la primera jornada, en la que, además, se marcó el límite de reuniones de máximo cuatro personas no convivientes. “Se están equivocando y continúan poniendo un parche en el mismo sitio”, sostiene Rodrigo desde el bar Royse de la calle de Vicente Aleixandre.

La sensación general en el sector es de presión. “Cada vez acotan más y lo que provoca es que las expectativas que tenemos ahora mismo son que nos van a volver a cerrar como en noviembre”, comenta el hostelero del Castrillón, que añade que “nosotros cumplimos con el límite de aforo y con las restricciones”. Por su parte, el presidente de la Asociación de empresarios de Hostelería de A Coruña, Héctor Cañete, ya se mostraba indignado incluso antes del propio anuncio de la Xunta. Ahora, sostiene que no entiende cómo se puede permitir que “los centros comerciales estén llenos y nosotros tengamos que cerrar”. 

Nuevas movilizaciones
Como respuesta ante la medida tomada por el Gobierno autonómico, los hosteleros coruñeses han convocado una cacerolada en María Pita el martes a las 19.00 horas. “No somos los culpables del aumento de contagios y es algo que ya ha quedado claro”, dice. Además, Cañete ya adelantó a este diario el jueves que se llevarán a cabo nuevas movilizaciones en los próximos días. Con él coincide el portavoz de los hosteleros de La Marina, Antón Sáez, que pocas horas después de darse a conocer las medidas adoptadas, se mostraba tajante: “¿Cómo no vamos a estar enfadados? Si tenemos que cerrar, que sirva para algo, pero ya se vio con los anteriores cierres que no bajan los casos con esta medida”, comenta.

Uno de los aspectos más criticados por estos hosteleros es la falta de antelación en el aviso, que, una vez más, supone “la pérdida de mercancía ante las reservas que los establecimientos podían tener para cenas y comidas durante el fin de semana”, añaden, para concluir recordando que se mantienen a la espera de las ansiadas y prometidas ayudas al sector.

Las restricciones en la hostelería entran en vigor en medio de un clima de resignación y malestar