O Ventorrillo recoge firmas para que poden los olmos que invaden las casas del parque

Las ramas buscan sitio por los huecos de las ventanas | patricia g. fraga
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Un grupo de vecinos de O Ventorrillo inició una campaña de recogida de firmas para pedir la poda de los olmos que pueblan la plaza de Salvador de Madariaga, cuyas ramas llegan a meterse por los huecos de las ventanas de sus viviendas. Además, los afectados señalan que bajo su sombra, descansan desde hace meses personas sin hogar que se refugian entre lo verde y tienen colocados cartones para aislarse del frío.
Al parecer, se comunican entre ellos a un nivel de volumen alto que molesta a los residentes que rodean este rincón verde. Una de las vecinas comenta que de noche no hacen ruido. Es por el día cuando hablan de punta a punta y por eso, llamaron a la Policía en numerosas ocasiones para que los desalojen.
Según cuentan, los agentes acuden al lugar y les invitan a marcharse. Ellos les hacen caso, pero regresan a los pocos días. Es más, en el momento de evacuar ya dejan los cartones escondidos entre los arbustos para no tener que llevarlos de un sitio a otro. Y es que los que toman la plaza se desplazan con maletas, indican.
Desde la asociación de vecinos, su presidente José Ángel Souto, explica que ya en febrero reclamaron esta cuestión a la Concejalía de Medio Ambiente. No actuaron y la vegetación siguió creciendo sin control.
Recuerda que “los árboles están muy grandes, falta una poda”. Esta no llega y es por eso que los que cohabitan con los olmos se pusieron manos a la obra para ser un gritó común y que el Ayuntamiento actúe.
Sin embargo, esta reivindicación no es nueva. Souto señala que ya con el anterior Gobierno del PP se reclamó que podasen los olmos sin obtener respuesta.
Sobre la última de las peticiones, realizada durante el invierno pasado, tampoco consiguieron paliar el problema porque desde el Gobierno municipal contestaron que no era la época para cortarlos.
Son ya varias las veces que lo solicitan en María Pita ya que “las ramas están muy cerca de las ventanas”. Dice Souto que volverán a insistir estos días que tienen previsto reunirse con Medio Ambiente para otro tema, precisamente, relacionado con la ubicación de nuevas especies contempladas en los presupuestos participativos: “No es fácil buscarles un lugar porque a la gente le gusta ver árboles pero no cerca de sus casas”.
Critican la suciedad que engendran y la bichería que arrastran: “Te comentan que les estorba y que crean porquería alrededor”. Sobre el hecho de que acampen indigentes en Salvador de Madariaga, Souto desconoce que estén de manera continuada: “Sí me contaron capítulos puntuales”, pero entiende que en el parque tal y como está ahora repleto de vegetación, esta les da cobertura porque no les llueve y están al abrigo.
A cambio, los vecinos dicen que cada vez hay más inseguridad en O Ventorrillo y sobre estos dos temas, se ponen en pie los afectados para que les den una solución. En cuanto al parque, Souto cree que es necesario darle una vuelta, sobre todo, cambiando de sitio los juegos infantiles, que están situados “muy en la sombra”. l

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