Justo antes del momento de despertar

La exposición se podrá ver en la sala de la calle de Padre Feijóo hasta febrero patricia g. fraga
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Rita Magalhaes repite en la galería Vilaseco. Lo hace con una exposición donde vuelve a mostrar su fotografía pintura. La barniza con el título de “Espello Negro” en una nueva oportunidad de toparse hasta febrero con la mirada pura de la artista. Así lo asegura el crítico Bernardo Pinto de Almeida, que la compara con la de Ulises porque siempre regresa buscando lo que entrevió, se imaginó o soñó con ver.
Su manera de observar comparte las mismas características que tiene la pintura. Se impregna de misterio como el pincel de Vermeer y crea mundos. Ella dibuja, borra o reiventa ese pequeño universo para marcar pautas de cómo podría ser. Afirma el experto que Rita tiene la curiosidad de un niño que investiga el secreto de las cosas, la puerta que solo se abre a unos cuantos o el aviso de que algo se aproxima o se divisa. Lejana.
Al mismo tiempo, se empapa de ternura o es violenta, depende. El crítico lo compara con el momento antes de despertar, “algo que nunca se podrá captar, ya que, si fuese captado para siempre, también se perdería”. Por su parte, el también especialista David Barro define su estilo como un desorden poético como el que imaginó Lewis Carroll a partir de Alicia.
Su mirada nace del silencio. Es distraída y atenta a la vez para irse a un interior o respirar aire fresco. Lo que percibe no son los objetos tal y como están sino el antes y el después de que ya sean o hayan sido. Ella va a lo que permanece en el medio. Miradas como la de Magalhaes casi no se ven, pasan desapercibidas, indica Pinto de Almeida. Apenas se posa en las cosas. Ni siquiera las toca: “Solo siente su presencia y la sorprende, volviéndola táctil, visible, bajo una luz dispersa que revela todo lo que esconde”. Magalhaes alimenta así a lo inerte de simbolismo y distancia.
Por eso, el experto explica que las ciudades que ve tienen luces, polvo de oro, una bruma que disuelve los contornos de las cosas como la humedad que sube del mar o del río, y que parece transformarlas como si estuvieran bajo la luz difusa de alguna aparición. Estas casi se derriten y sus personajes son líquidos. Envueltos en un manto.

Justo antes del momento de despertar