Depor, camina o revienta

06 febrero 2013 entrenamiento del depor en abegondo
|

 El Deportivo tiene una cita esta noche con la cruda realidad de la Primera División. Tiene que ganar y no se duda de su capacidad para hacerlo, pero los últimos resultados han cambiado el efecto Paciencia por un nerviosismo, lógico por otra parte, de todo el deportivismo.

Siendo la afición ártabra madura y tranquila como pocas, se han dado casos de reproches, hasta insultos y tensión, en determinados momentos de la semana. Los capitanes han pedido comprensión, el entrenador ha dejado ver la falta de equilibrio en el plantel, aunque defendiendo que tiene ‘la plantilla que tiene’ y con ella hay que ir hasta el final; la Federación de Peñas ha emitido un comunicado duro y directo acusando al plantel de relajación, se ha señalado a los jugadores portugueses cuando hace unos meses el fado nos iba fenomenal, se ha hablado de la falta de pago a la plantilla... caldo de cultivo para un sonoro batacazo o arreón en toda regla para que los once que salten hoy al campo se cenen al Granada como hicieron con el Málaga.

El panorama es complicado. El Deportivo se mueve en el peor de los escenarios de los últimos tiempos. El descenso es, al menos sobre el papel y por lo que los especialistas dicen, la disolución. La muerte. Amén del difícil proceso concursal, con una situación económica en el alambre mientras no se desbloquee el pago de Mediapro, todos los factores se juntan en el club y su primer equipo para una especie de ciclogénesis futbolística. Queramos o no verlo, que esa es otra, hay una tormenta de magnitudes bíblicas en A Coruña con su Deportivo.

Si el lector fuese de Vallecas y seguidor del Rayo, por poner un ejemplo, posiblemente diría “ya hay uno con los dos pies en Segunda, el Deportivo”. No es así de determinante porque hay tiempo y puntos suficientes. La duda es si hay ganas y capacidad o ambas cosas. Ha de entenderse, como las buenas maneras en las personas, que eso viene de serie, que los futbolistas van a sacar esto adelante, pero Riazor está cansado de mensajes y quiere pruebas.

Los aficionados echan la vista atrás y se preguntan cómo después de los dos buenos partidos ante Málaga y Real Sociedad se cae en Osasuna por estar en la berzas, ante el Valencia por la traca final de la expulsión y en Getafe por una desfeita general. En estos partidos la esquiva suerte en ocasiones vino de cara pero no se le sacó partido.

Una vez más, como otras, el Deportivo está abocado a un “camina o revienta”. La mítica frase en los primeros meses de Lendoiro en el club hace 25 años. En la centenaria historia de la entidad ha habido momentos durísimos, de bajar al mismísimo infierno. Muchos recuerdan el paso por Tercera, cuando no había Segunda B. Pero escuchar la palabra “liquidación”, tan habitual por otra parte en los telediarios al referirse a muchas empresas, da miedo.

Y la realidad pasa por este escenario tenebroso. Es como mirar a la tormenta desde un acantilado y ver olas de diez metros, cielo negro casi gris, viento que corta y frío glacial. En esa tempestad se mueve el Deportivo.

Paciencia dice que su plantilla, con calidad suficiente, no es equilibrada. Tenga o no razón, que posiblemente tenga bastante, tendrá que hacer equilibrio en el trapecio, no sólo hoy, sino hasta el final de Liga, sobre todo en Riazor. Este “camina o revienta” pasa ineludiblementepor el estadio blanquiazul.

 

la historia también juega

Dicen los románticos del fútbol, especie fundamental para la salvaguarda de ciertos valores en este deporte, que la historia de un equipo juega con él, sobre todo en determinadas situaciones. Hay paralelismos con distintos momentos de la vida de este centenario club. En algunos casos con final satisfactorio y en otros con sonoros fracasos. De lo que no cabe duda es de que Riazor es la clave de todo, y hay un axioma, si el equipo gana todos los partidos de casa, se salva.

Llegados a este punto dirán que, por ejemplo, tiene que venir Falcao y el Atlético, el Madrid de Ronaldo o el propio Granada, esta noche. Es cierto, pero si pensamos en “los puntos que vamos a perder y no en los que podemos ganar” el camino al pozo está marcado.

Riazor fue clave para ascender al Deportivo de nuevo, para ganar una Liga, para evitar descensos. Es un campo que se ha convertido en mágico, en un referente del fútbol español y, una vez más, hay que acudir a él para que saque de ésta al equipo... No queda otra, es el aval que le resta un club que ahora, apocadiño, mira con nostalgia a un pasado reciente de gloria que parece fue hace dos siglos.

Con permiso del Granada y como berro castreño ártabro, Riazor, Deportivo, “camina o revienta”. Hay momentos en la temporada en los que un partido lo es todo y éste ha llegado. Toca pelear. A muerte.

Forza Depor.

Depor, camina o revienta