Con el caballete a las espaldas

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El Ideal Gallego-2011-07-24-009-578e59eb feira das artes plásticas IV PREMIO INFANTIL DE PINTURA

Cerca de treinta niños aparecieron a las diez de la mañana con sus bártulos para conquistar un país llamado lienzo y poblarlo de mariposas y princesas. Los participantes del IV Premio Infantil de Pintura regalaron una disparidad de estilos, en una cita enmarcada dentro la Feira das Artes Plásticas que se clausura mañana.

Reportaje de marta garcía márquez

Irene siempre pinta princesas. Ella dice que son hermosas. En concreto, ayer plantó tres sobre el papel con avituallamiento incluido. A dos les sirvió zumo en una bandeja imaginaria y a la más grande, un vaso enorme de coca-cola. La pequeña fue una de las participantes del cuarto Premio Infantil de Pintura organizado por la Asociación de Artistas Plásticos Galegos y dentro de la Feira das Artes Plásticas.
Junto a ella, otros treinta locos bajitos se presentaron puntuales a una cita con la creatividad. Sin límites. Porque las bases del concurso alertaban de que cada uno podía inspirarse en los caprichos del jardín o sacar a paseo a su propio imaginario.
Así que la mayoría reinventó a sus personajes favoritos y los colocó en un fondo verde por el que volaron infinidad de animales con alas, bichos de una raza inclasificable que ni ellos mismos sabían describir. Las características del certamen, abierto a criaturas de tres a trece años, dio como resultado un sinfín de propuestas y si los mayores optaban por la figuración y el paisaje, los más pequeños tiraban por los senderos de la abstracción para regalar auténticas genialidades al jurado.
Los expertos se tuvieron que romper mucho la cabeza porque el abanico fue muy amplio, tanto como su imaginación, y los artistas tomaron Méndez Núñez igual que el que conquista un país. Se distribuyeron por los bancos, en el suelo o encima de bordillos y con lápices de colores jugaron a pintar su pequeño universo, que normalmente está superpoblado de mariposas y flores gigantescas.
Fue el caso de Lara, que trazó tres girasoles colosales al lado de una casa con perro y gato. Algo parecido hizo su hermana Sonia, que se olvidó de la puerta de su choza pero la construyó a tiempo para que sus dueños pudieran entrar.
Sin embargo, su prima Antía pasó de las formas vegetales y sin pensárselo, dibujó un corazón enorme con ojos y nariz. Ella decía que le gustaban tanto que siempre caía uno de esos rojos que bombean en sus creaciones.

Flores > A pocos metros, otras dos hermanas seguían haciendo germinar flores a pesar de que el definitivo ya estaba entregado. Carmen se decantaba por una niña pelirroja y con sombrero, mientras que Clara elegía las ceras para sembrar más pétalos sobre la lámina. Las dos aseguraban estar muy contentas por haber pasado la mañana del sábado pintando. Vegetales y mariposas fueron los elementos más repetidos en una convocatoria que se hacía más competitiva conforme los participantes tenían más años.
El presidente del colectivo organizador, Pedro Bueno, señalaba que muchos de los que rondaban la pubertad se habían traído el caballete y el estuche de pinturas de casa y que algunos se habían atrevido con el óleo. En este sentido, los mayores del concurso eran más reacios a mostrar sus composiciones y paraban si a alguien se le ocurría echar un ojo a lo hecho.
Cosa bien distinta a los benjamines del certamen, que no tenían ningún problema a la hora de enseñar sus abstracciones, formas no definidas que salían de un impulso como el que tose o estornuda. Sin más.

Dinamizando >
De esta forma, los pequeños ayudaron a dinamizar una feria que está teniendo más tirón en los últimos días por el buen tiempo. Bueno explicaba que de los ocho días que llevan abiertos al público, cuatro llovió intensamente y esto influyó en las ventas y en las escasas visitas por parte de un público, que se dejó ver en cuanto la borrasca se fue alejando.
El pintor destacaba la variedad de estilos que se pueden encontrar agrupados en 32 casetas. Desde la abstracción minimalista al hiperrealismo, el curioso tiene por delante hoy y mañana para conocer la obra de pintores gallegos. De los que son fieles a la cita de Los Cantones y de los que por primera vez acuden con sus bártulos para hacer más estrecho el puente que los separa del espectador. Según Bueno, los primerizos están muy contentos con el resultado y tienen pensado repetir. Porque el colectivo siempre cubre gastos con el evento y el arte respira a gusto al aire libre. Sale del estudio y brinda al visitante una oportunidad para presentar el potencial que se despliega por un lienzo en blanco.
Desde los paisajes urbanos de Óscar Cabana hasta las formas redondeadas de Vanessa Lodeiro, la feria hace toc toc en la curiosidad del viandante.

Con el caballete a las espaldas