El negocio del oro se reajusta a la realidad y pasa de sostener a 70 tiendas a mantener a unas 25

10 diciembre 2014 A Coruña.- Las modas comerciales y un éxito efímero que se las llevó por delante Muchos de estos negocios se han visto obligados a echar el cierre
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El sector del oro no es lo que era. A medida que ha ido avanzando la crisis los coruñeses han vaciado sus joyeros lo que, en paralelo, ha obligado a cerrar a decenas de negocios dedicados a la compra de este material. En los años del boom la ciudad llego a tener “unas 72 tiendas” pero en la actualidad solo sobreviven alrededor de 25.

“Han ido cerrando bastantes tiendas”, reconoce el responsable de los establecimientos La Milla de Oro de A Coruña, Fernando Illanes. El experto recuerda que en 2012 las cifras se acercaban al centenar, si bien ahora el negocio habrá quedado reducido a “aproximadamente 25”,  entre las que se cuentan varias cadenas. En esta misma línea se manifiesta María José García, la responsable de la tienda Compro Oro O Temple, ubicada en el centro de la ciudad, que asegura que en su momento hubo margen para que todos ganasen porque “había tantas que la gente se quedaba en las que estaban al lado de su casa”.

Sin embargo aquellas personas que empeñaron su oro u otros elementos en el peor momento de la recesión fueron mermando sus existencias caseras. La falta de oro provocó la clausura de muchas tiendas que nacieron al abrigo de la moda y sin muchos conocimientos en este ámbito.

Según Illanes, hoy subsisten “las que eran más fuertes y tenían más experiencia en el sector”. Por ejemplo La Milla de Oro comenzó su trayectoria en 1989 y no al amparo de la necesidad.

“Hubo un boom y mucha gente de otros sectores se puso a montar negocios o a coger franquicias”, comenta y aclara que al final el mercado se ha ido “depurando”.

La cadena de clausuras demuestra que en A Coruña se han reducido los vendedores particulares de oro. Pero la afección para los comercios que quedan no es tan grande como lo fue antes.

“Sí, se nota, pero todavía hay mucho oro porque hay gente que no fue al paro hasta ahora o personas que vienen con herencias”, subraya García. Ella ha conseguido granjearse la fidelidad de muchos ciudadanos que incluso acuden desde otros barrios.

"Más seguridad"

A juicio de Illanes se detecta “que la gente tiene menos oro porque lo ha vendido pero la clientela se va renovando en los casos puntuales derivados de la crisis”. Además, una caída se compensa con la otra, con el hecho de que haya menos competencia.

“No hay el volumen de ventas de hace tres o cuatro años pero la gente acude a los compraventas que le ofrecemos más seguridad y transparencia”, afirma.

Hay quien incluso acude para deshacerse de un producto del que está aburrido para comprar otro con el dinero que saque. La mayoría también trabaja con la venta recuperable, aunque de forma residual.

El negocio del oro se reajusta a la realidad y pasa de sostener a 70 tiendas a mantener a unas 25