Carlos Mena | “Incorporar a la sociedad musical es un plus porque hay otros impulsos”

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Los ensayos están siendo muy intensos porque la obra “El Mesías”, de Händel, que interpretaron ayer la OSG y 260 voces no profesionales más cuatro solistas que sí lo son es amplia de minutaje, “un oratorio que da pie a cuestiones muy interesantes”, según la batuta Carlos Mena, que habla de entusiasmo por parte de unos y de otros: “La obra está llena de afectos que describe el texto” y el espectador se va, gracias a la obra social La Caixa, de la alegría de los pastores por el nacimiento del mesías en al sufrimiento final. 

Cuenta el maestro que el autor no usó una gran orquesta, pero a los que están les sacó punta para hacer desfilar todos los colores que están implícitos, creando distintos clímax. Händel compone a la condición humana “con gran genialidad”. Al inicio, explica Mena, está “la idea de la venida del señor y las lecturas de que algo grande va a pasar”. Predomina un sentimiento de euforia con el anuncio del ángel y las distintas emociones que algo así puede provocar para pasar a una segunda en la que se habla de la muerte y el dolor de Jesús con las turbas que se burlaban de él y la violencia de este discurso. 

En una última, los instrumentos tocan la redención y esa sensación de júbilo contenido, “porque estamos aquí de paso y todo termina con plenitud”. 

Es por eso que la pieza es contraste y esto lo consigue utilizando rítmicamente efectivos vocales e instrumentales muy diversos, combinando melodías y disposiciones vocales” en un proyecto especial de La Caixa, “donde se involucra al público y a coros amateurs”. 

Incorporar a la sociedad musical es un plus, para el director, porque hay otros impulsos que hay que saber manejar. Esa parte altruista la reconduce en beneficio de la interpretación. De los solistas –Ana Quintans, Francesca Ascioti, Richard Resch y Víctor Cruz–, habla maravillas: “Trabajé mucho con ellos y respetan el discurso de la partitura, ponen la música por delante”. Con la OSG como soporte, “una gran orquesta”, Mena le da forma a su Mesías, una obra que “tiende a banalizarse, pero yo intento alimentarme de ella y no de la escucha para transmitir todo tipo de sonoridades y fraseos”. La Sinfónica lo respeta. Es más, comulga con él.

Carlos Mena | “Incorporar a la sociedad musical es un plus porque hay otros impulsos”