Neymar y Pedro despejan el camino del Barça hacia el título de Liga

GRA429. BARCELONA, 09/05/2015.- El delantero del FC Barcelona Pedro Rodríguez (d) celebra con sus compañeros el gol marcado a la Real Sociedad, segundo para el conjunto azulgrana, durante el partido de la trigésima sexta jornada de li
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Neymar abrió la lata al inicio de la segunda mitad con un gol de oportunismo y Pedro sentenció el partido en la recta final con una chilena espectacular. Pero el Barcelona sufrió de lo lindo para derrotar por 2-0 a la Real Sociedad, un resultado que despeja un poco más su camino hacia el título a falta de dos jornadas para el final de la Liga.
Tras el vértigo de la goleada al Bayern de Múnich que le coloca con un pie en la final de la ‘Champions’, al Barça le tocaba ayer la descompresión habitual después de las grandes gestas.
Un partido trampa contra el equipo que le dio el toque de atención necesario para que, una vuelta después, esté en disposición de ganar el triplete.
Pero este Barcelona poco tiene que ver ahora con el equipo que cayó en Anoeta en uno de los peores partidos que ha hecho esta temporada. Aun jugando por debajo de su nivel, ha adquirido en las últimas semanas una velocidad de crucero que es ya muy difícil de frenar.
Luis Enrique también puso de su parte para que los locales no fueran la apisonadora del último mes reservando a su centro del campo titular (Busquets, Iniesta y Rakitic) y también a Jordi Alba, dejando, eso sí, al tridente titular, que en esta recta final del curso es absolutamente intocable.
Y así, al tran-tran, sin ese ritmo frenético que le ha caracterizado en las últimas citas, el Barça tuvo opciones de meterle una ‘manita’ a la Real en la primer mitad.
Rulli envió a córner un cabezazo de Messi que se colocaba por la escuadra, sacó una mano en una media vuelta de Piqué y se adelantó a un remate de Neymar que la grada ya cantaba como gol. Parecía destinado a ser el héroe del partido.
Los azulgranas fuero de menos a más, aumentando de marcha al ver que no llegaba el gol, y la Real, que abusó del juego duro en esa fase de partido para frenar las acometidas del rival, solo se acercó con peligro a la meta de Bravo en algún rebote aislado y en un disparo de Vela que el árbitro anuló por fuera de juego.
Eso sí, al conjunto donostiarra se le veía cómodo atrás, con Íñigo Martínez y Mikel González marcando la línea atrás y Granero y De la Bella trabajando a destajo en la medular.
Pitó el descanso el árbitro y Messi dio una patada al aire camino de los vestuarios. Uno de esos desahogos para sacar toda la rabia, la frustración de no haber sentenciado ya y de saber que aun habría que remar lo suyo en la segunda mitad.
Y así fue. Donde no llegaba la chispa del equipo, aparecía la magia de Messi o de Xavi para seguir empujando para llevarse el partido de calle.

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