Construcción, estrategia y heráldica para explicar la historia y el valor de Fontán

24 julio 2013 Sada.- El Museo Arquológico afirma que los hallazgos en Fontán son tres monedas Las ruinas del castillo de Fontán, n el barrio marinero del mismo nombre

Un arqueólogo fascinado por los hallazgos obtenidos. Así se mostró ayer Antón Fernández Malde mientras relataba, paso a paso, su trabajo en la fortificación de Fontán hace unos años. Pero no solo eso, sino que su entusiasmo iba más allá de su mera actividad y el resultado de la misma.
No se puede negar que el acto de ayer arrancó con cierto aroma político. No que lo tuviera, porque el propio arqueólogo se quiso desmarcar de cualquier contenido que tuviera que ver con las disputas que, entre el gobierno local y el BNG, tuvieron el pasado verano a cuenta del trabajo de excavación que tuvo lugar en Fontán en 2007. Simplemente eso, que unos lo vieron como exaltación de su razón y los otros lamentaron que así fuera. Cosas de las redes sociales, en cualquier caso.
Pero lo que ayer realmente importaba era Fontán. Lo que fue, el significado que eso tuvo en el pasado y en el presente de Sada y la relevancia que todo ello pueda tener en el futuro.
Fernández Malde dio tres claves fundamentales. La primera, que Sada se convirtió durante mucho tiempo en un punto estratégico en la navegación, lo que era tenido en cuenta, explicó, no solo por los españoles, sino también por la flota extranjera.
El segundo punto que subrayó fue la importancia que esto tuvo para la industria de la localidad, ya que en Sada surgió el negocio de las velas y las cuerdas para las embarcaciones. Y, por último, lo que hoy se puede ver en el escudo del municipio. En él figuran dos torres, una de ellas corresponde al Castillo de Fontán y la segunda a la batería de Corveiroa, lugar en el que el gobierno local anunció que quiere hacer una senda para ponerlo en valor.
Fernández Malde expresó la sorpresa que le causó el resultado de la excavación de Fontán. Esperaba, dijo, “un pequeño baluarte costero, al estilo del de Ares”. Estructuras, al fin y al cabo, de pequeño porte para actividades de fuego cruzado.
Pero no. Fue mucho más que eso. En las ruinas se hallaron otros acabados internos que no se correspondían con lo ya examinado en Ares o en Corveiroa. “Era mucho más grande”, relató con entusiasmo el arqueólogo, “mucho más valioso” de lo esperado. Una fortificación, aseguró, con capacidad para una docena de cañones, “muy superior a cualquier otra” y de un valor estratégico “enorme”.
Pero todo eso fue perdiendo fuelle a medida que pasaron los años. “En Sada no se instaló una artillería como la del Monte de San Pedro”, en A Coruña, lo que indicaba que la estructura de Fontán “ya no tenía sentido”. Y así, Fernández Malde, junto a vecinos sadenses, dio cuenta de su admiración por los hallazgos.

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