El abrazo de Schroder a Putin deja en ridículo la política exterior de Alemania

Putin abraza a Schroder a la puestas de un hotel de San Petersburgo, donde se celebró la fiesta ANATOLY MALTSEV
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Alemania recibió ayer con estupor una foto tomada el lunes en la que su excanciller Gerhard Schroder abraza amistosamente al presidente ruso, Vladímir Putin, cuando llega al hotel de San Petersburgo donde el alemán celebraba su fiesta de cumpleaños.
La imagen, reproducida ayer en varios periódicos, se difunde en uno de los momentos de mayor distanciamiento político entre Moscú y Berlín desde el derrumbe del bloque soviético, a raíz de la crisis de Ucrania.
Fuentes del Gobierno alemán señalaron a este respecto que Schroder no mantiene actividad política alguna en la actualidad y que no ejerce de mediador entre Occidente y Rusia.
La canciller alemana, Angela Merkel, y Putin hablan con regularidad, agregaron estas fuentes, que indicaron que si no hay avances en la crisis es por “la falta de voluntad” de Moscú, y no por la falta de contactos.
Los Verdes, antiguos socios minoritarios de los socialdemócratas en las tres legislaturas de Schroder como canciller, cargaron contra el expolítico alemán por dilapidar la “credibilidad” de Berlín en el conflicto de Ucrania.
Schroder “ha torpedeado de forma peligrosa los esfuerzos” alemanes para atajar la crisis, aseguró la jefa del grupo parlamentario de Los Verdes, Katrin Goring-Eckardt.
Por su parte, Thomas Oppermann, jefe del grupo socialdemócrata, se mostró convencido de que Schroder aprovechó su encuentro con el presidente ruso para transmitirle la postura del Gobierno alemán con respecto a la crisis de Ucrania.
La fotografía del abrazo entre Schroder y Putin se tomó noche en la entrada principal de un hotel de San Petersburgo, donde Nord Stream, la empresa que gestiona el gasoducto que une directamente Rusia y Alemania, organizó una fiesta de cumpleaños para el excanciller.
Nord Stream, de la que el alemán es presidente del consejo de accionistas, emplea exclusivamente gas de la empresa energética estatal rusa gazprom.
Schroder, de 70 años, entró en el sector privado después de abandonar la cancillería y se especializó en negocios entre Alemania y Rusia, lo que le granjeó críticas en su país.

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