Un proyecto que coge forma entre fogones

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Silvia Penide fue, en un primer momento, reacia a eso del crowdfunding porque poner su nombre al lado de una cantidad de dinero le resultaba raro. Sin embargo, a ocho días de cumplirse el plazo en el que los colaboradores aceptan recompensas a cambio de ayudas para darle forma a su disco, alcanzó la meta y, sobre todo, el regusto que hoy le impide encontrar una palabra para definir a sus mecenas. No la hay en todo el diccionario.
“Todo pintado de plata” saldrá a la venta el mismo día que ella se colocará delante de un micro en Afundación para cantarlo. El sábado y gracias a muchas personitas que cooperaron en el proyecto, ella regalará sus nuevas pildoritas que tienen nombre de planetas en un prisma “a nivel compositivo” hasta ahora desconocido, dice, donde juega a ser astrónoma. 
Y en esa tarea, le da una personalidad diferente a cada bola del sistema. Por la campaña que protagonizó en verkami, su repertorio sonará entre fogones. Penide le regalará melodías a las cebollas que salen en los huertos o saldrá a la terraza de un ático a ventilar su instrumento de cuerdas. Son parte de los tratos en los que quedó con sus mecenas. 
En concreto, la coruñesa cuenta que se refugiará con su guitarra al lado de cuatro vitrocerámicas, en directos pensados para una hora, “en los que quiero que se sientan como verdaderos anfitriones”. Asegura que para afinar su voz frente a la nevera se dejará llevar por el plan propuesto por cada cocinero y si hace falta, llegará hasta los postres con su lista de canciones porque “es gente que ha pagado una cifra importante”. 
A Silvia le parece muy graciosa y estimulante la idea de tocar en esta parte de la casa y reconoce a uno de los que demandó su puesta en escena: “Es un seguidor de toda la vida”. Hoy a las diez se acabará el plazo para formalizar los mecenazgos, pero cuenta que todavía quedan conciertos en leiras situadas a 20 kilómetros o menos a la redonda de la ciudad. Si el terreno se aleja de este perímetro, el precio aumenta por los gastos de desplazamiento. Entre tema y tema, Penide promete hablar de jardinería. 
También quedan vacantes para protagonizar una sesión de fotos en blanco y negro con la artista o presenciar dúos y tríos acústicos en el salón de una casa. En este tiempo, la cantante sabe que uno de los recitales fue un regalo de Reyes y que existen recompensas con destinos caprichosos como Brasil e Italia: “También ofrezco el guion del videoclip y uno de los objetos que salen”. No revela lo que es, pero está segura de que gustará en una segunda parte, en la que además de poner en práctica unos cuantos sueños de melómanos, paseará el que dice es su disco más optimista: “La gente lo califica como un abrazo, una brisa y me gusta que lo perciban así”. En formato quinteto, “Todo pintado de plata”, se rebozará con el sonido de un piano, un teclado y dos guitarras. Afundación es solo el arranque.

Un proyecto que coge forma entre fogones