
Carmen Hervada, Mariel Padín y Susana Pazo, las tres concejalas de barrio, hicieron balance ayer de su primer año de gobierno como representantes de una figura que creo el alcalde, Carlos Negreira, y que a muchas asociaciones vecinales no acaba de convencer. “No somos un filtro para los vecinos y entidades, sino un canal de entrada que tiene como finalidad agilizar en la búsqueda de soluciones”, defendió Pazo, la última en incorporase al departamento, tras la salida de Juan de Dios Ruano al Congreso en marzo.
Cuentan que en su primer año de trabajo mantuvieron más de 800 reuniones con vecinos y asociaciones vecinales. “El 80% se desarrollaron en los barrios, para conocer de primera mano las inquietudes de los coruñeses”, explicó Pazo, que recuerda que su misión es “escuchar y trasladar sugerencias, problemas y peticiones”.
Entre las principales demandas de los vecinos asegura que se encuentran actuaciones en materia de infraestructuras, movilidad o medio ambiente, desde el arreglo de algún punto de luz o la poda de árboles.
subvenciones
Pazo recordó que este año se puso en marcha una línea de subvenciones específicas para asociaciones vecinales que se otorgaron “bajo los principios de objetividad, concurrencia, transparencia e igualdad”.
En concreto, el Ayuntamiento, a través del último modificativo de crédito repartió 30.000 euros entre 31 asociaciones vecinales, que fueron las que solicitaron estas ayudas, según el gobierno local. n




















