“El repunte hace pensar en conciertos para más de 20.000 espectadores”

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El director del Coliseo es optimista en cuanto al regreso de conciertos de gran formato al país. Lo ve tras sumar en tres días el cuarto lleno de la temporada con Maná. Su recinto no se quedará atrás y con la reforma de otoño, volverá a los 10.000 de antaño para acoger ideas que fermentan en la cabeza del nuevo gobierno y que para Javier Rodríguez son, en su mayoría, acertadas.

A punto de sumar un cuarto lleno este año en el Coliseo, ¿mejor imposible, no cree?
Está muy bien porque será un conciertazo. En el histórico del recinto, será el cuarto lleno de Maná con una última visita en 2003. Esto completará un póker de llenos con Sabina, Melendi y Sanz y un Pablo Alborán rozándolo a falta de 200 entradas. Estamos muy ilusionados al tratarse de una producción pensada para estadios. El Coliseo no fue la primera opción.

¿Qué pasa en Galicia que no tiene un recinto en condiciones para un gran concierto?
No es que haya un sitio, no hay artistas ni condiciones. En el Monte do Gozo, Bruce Springsteen funcionó perfectamente, pero con la coyuntura que tenemos es difícil de soportar algo así sin el magno apoyo institucional como ocurrió en el Xacobeo con Muse. Sin embargo, los operadores gallegos están trabajando en ello, lo que pasa es que esos proyectos pasan de largo de momento. Hay que tener en cuenta que las cifras de venta de entradas han repuntado. Que el negocio de la música retraído con la crisis y con un 2013 muy complicado, ha contado con posibilidades en 2014 y en 2015 está siendo muy gratificante. El repunte hace pensar en conciertos para más de 20.000 espectadores, algo que es malo para el Coliseo porque no está en ese círculo, pero bueno para Galicia, para que no seamos periferia. 

¿Qué papel desempeñan A Coruña y el Coliseo?
De liderazgo por la infraestructura y el modelo de gestión, que tenemos y que genera un punto de superioridad. Con el reajuste de aforo, no hay un indoor con esta capacidad en Galicia y el hecho de estar gestionado por un organismo autónomo hace que su apuesta por dinamizar culturalmente a la ciudad sea firme. 

¿Todavía queda programación por anunciar en el recinto para el último trimestre del año?
En septiembre anunciaremos nuevas citas para el final de año, que equilibrarán la programación ofertada hasta ahora porque hay que diversificar y existen opciones que funcionan por inercia y por estar estacionalizadas en una época del año. 

Aseguraba Sande que el Coliseo es uno de los enclaves que se presta para darle una vuelta. ¿Hay algo ya pensado?
Las nuevas líneas del Gobierno local se verán en 2016 porque en 2015 han contado con poco margen y una estrechez económica. El gasto del Gobierno anterior ha sido superior y no será hasta el año que viene cuando presenten sus ideas, que, en su mayoría, creo que son acertadas como todo lo que están ofreciendo. Son proyectos pensados desde el sentido común, la racionalidad en la inversión y un retorno proporcional sobre el recinto, que gana en estatus, y en la ciudad, con todo lo que genera.

¿Hay alguna novedad en el órgano rector del IMCE con respecto a los anteriores gobiernos?
La única novedad es la presencia de la oposición con esos tres puestos políticos ocupados por la Marea, con el vicepresidente José Manuel Sande, y las vocales socialista y popular, Silvia Longueira y Lucía Canabal. Es una riqueza poder contar con esa pluralidad que solo se dio en el bipartito, pero por naturaleza propia. 

¿Por qué se tardo tanto en constituirlo?
Fue una consecuencia lógica de la ausencia de pacto de gobierno y de esa declaración de intenciones de la Marea de contar con esa pluralidad en todas las instituciones. El retraso supuso mucha dificultad a la hora de funcionar, ya que desde el 21 de mayo hasta el 30 de julio fueron muchos días de incertidumbre.

¿Cuándo comenzará la reforma? ¿Se sabe presupuesto?
La empresa nos presentó su plan de autoprotección y nos avanzó esa simulación antes de entrar en el verano con una adecuación a la norma que creemos que es muy satisfactoria. Lo tenemos sobre la mesa y se trata de empezar en otoño con el objetivo de hacerla compatible con la programación. La idea es acometer las mejoras en el principal problema, que son las vías de evacuación, con esos recorridos internos que son tan grandes y de tanta longitud y también en la parte más delicada, que es la ocupación del foso. Para ello, se han pensado en alternativas para adaptarse a la normativa como que una de las vías fuese por el pasillo de camerinos, algo que no entendieron al principio porque los artistas toman el espacio como un búnker. 
Hablan de reforzar la seguridad activa con más profesionales, ¿de cuánta gente estamos hablando?
En el concierto de Alejandro Sanz contamos con 180 entre el dispositivo de acomodar a la gente, los de seguridad y las emergencias sanitarias cuando lo normal en otras circunstancias eran 100 o 120. Esto genera un sobrecoste y hace menos eficaces las inversiones. Está claro que en seguridad no se pueden plantear recortes y este proyecto nos posibilita recuperar el aforo real, lejos de otras alternativas que nos lo reducía. 

¿Cree que el Ayuntamiento tendrá que indemnizar los más de 300.000 euros que pide Taurosiglo XXI por los perjuicios ocasionados al no celebrarse la feria taurina?
Está en manos de la asesoría jurídica y creo que la negociación fue clara y limpia y también sin ánimo de generar prejuicios. Ellos se lo comunicaron a la empresa y no creo que la situación vaya a ser demasiado gravosa.

“El repunte hace pensar en conciertos para más de 20.000 espectadores”