Puigdemont recibe el respaldo de su entorno mientras la Justicia alemana analiza su caso

Marcela Topor, abandona la prisión de Neumunster tras visitar a su marido | JENS SCHLUETER (efe)
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El expresidente catalán Carles Puigdemont confía en que la justicia alemana entenderá que se le quiere juzgar en España por una “causa política” y rechaza renunciar, aunque la apuesta inminente de JxCat es recuperar la investidura de Jordi Sánchez, pese a estar también encarcelado.
Puigdemont recibió ayer en la cárcel de Neumunster (Alemania) la visita de su mujer, Marcela Topor, y también del vicepresidente primero del Parlament y diputado de JxCat, Josep Costa, con quien mantuvo una reunión de unas dos horas en la que lo ha visto “muy entero y determinado” a seguir con su “lucha política”.

Ni un paso atrás
Costa se reafirmó en que Puigdemont es el “presidente legítimo electo por los catalanes” y que, si no puede ejercer ese cargo “es por la inadmisible injerencia” de la Justicia del Estado español, al tiempo que dejó claro que “no renunciará ni dará un paso atrás”.


Asimismo, transmitió la “plena confianza” del líder independentista en que la justicia alemana entenderá que se le persigue por “causas políticas”, aunque el Gobierno germano insistió ayer en que la decisión sobre la extradición a España es una cuestión meramente judicial, en la que no puede haber ningún tipo de intervención del Ejecutivo.

El vicepresidente del Parlamento se refirió en todo momento a Puigdemont como “el presidente legítimo electo por los catalanes”, para afirmar que si no puede ejercer ese cargo “es por la inadmisible injerencia” del Estado español.

Costa zanjó con un “no hemos hablado de eso” las preguntas sobre si respalda las acciones de protesta de los Comités de Defensa de la República (CDR) o si consideraba que éstas podían perjudicar la defensa de Puigdemont en Alemania.

Visita de su esposa
Unas dos horas se prolongó la que era la primera visita en la cárcel de la esposa de Puigdemont, Marcela Topor, quien no hizo declaraciones –más allá de pronunciar varias veces “gracias”– y quien estuvo acompañada, tanto al entrar como al salir del centro, por el empresario catalán Josep Maria Matamatala.


A Matamala se le considera una persona del círculo más estrecho del expresidente, con quien viajaba en coche cuando fue detenido tras entrar en Alemania desde Dinamarca.

El eurodiputado esloveno Vajdl acudió a Neumunster como “signo de solidaridad”, explicó a los medios, y también de advertencia hacia “toda Europa”, contra un proceso que calificó de “político”.
“Europa debería estar preocupada por tener a un político electo democráticamente en la cárcel”, dijo, convencido de que el caso había dejado de ser un conflicto “estrictamente español”.

Fue un día intenso, en cuanto a visitas, para Puigdemont, cuyo caso entró el martes en una nueva fase, al elevar la Fiscalía del land la petición de extradición a la Audiencia competente, en los términos contemplados por el Tribunal Supremo español.


La Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein analiza desde entonces “en profundidad” esa petición, apuntó la portavoz de ese tribunal, la jueza Frauke Holmer, sin comprometerse a concretar plazos para la toma de decisiones.


“Es un análisis meticuloso, que llevará unos cuantos días”, dijo para explicar que en ese proceso hay dos fases: una primera en la que deberá decidirse si se mantiene a Puigdemont en prisión y el análisis después de la petición de extradición.

Puigdemont recibe el respaldo de su entorno mientras la Justicia alemana analiza su caso