El próximo desalojo de los exokupas de A Falperra está ya en el juzgado

El número 23 de la calle Noia se haya “okupada” desde hace semanas | javier alborés
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Los okupas del número 19 de la calle de Doctor Fleming fueron expulsados del inmueble el 26 de noviembre por la Policía Nacional, poniendo fin así a un problema de seguridad ciudadana en A Falperra, o más bien, trasladándolo al número 23 de la calle Noia, en Os Mallos, barrio donde los vecinos denuncian robos en las últimas semanas. Fuentes policiales señalan, sin embargo, que el proceso de desalojo ya está en marcha, dado que los legítimos propietarios del inmueble lo han llevado a los juzgados

Fue la Policía Nacional la que localizó a los dueños una vez comenzaron a llegar las primeras quejas vecinales que señalaban a los inmigrantes irregulares como responsables de robos y allanamientos. Hay que tener en cuenta que Os Mallos alberga varias viviendas unifamiliares con patio, y los jóvenes marroquíes saltan la tapia para robar cualquier objeto de valor. Uno de ellos fue sorprendido in fraganti y detenido.

La inseguridad que se respiraba en A Falperra permitió alegar a los demandantes que el lanzamiento se ejecutara con urgencia, lo que podría ocurrir también en este caso. Pero hay que tener en cuenta que el número 23, un edificio muy antiguo, ruinoso, de solo dos plantas, no es el único inmueble okupado, según denuncian los vecinos. El número 63, un bloque de varias plantas, situado cerca del cruce con la avenida de Arteixo, alberga a varios de estos jóvenes inmigrantes. También en este punto la situación de Os Mallos recuerdas a la de A Falperra, porque en Doctor Fleming había dos edificios ocupados, el 19 y el 20, y solo se desalojó el primero.

Vigilancia policial

Sin embargo, las autoridades reconocen que desde que tuvo lugar el lanzamiento de los problemáticos okupas, ya hace casi dos meses, A Falperra recuperó la tranquilidad que la caracterizaba, así que la Policía Nacional espera que ocurra algo parecido. De momento, han aumentado sus patrullas en la calle de Noia, pero el problema es que tienen muy pocos patrulleros, así que han tenido que recurrir a los antidisturbios (la UIP) para incrementar la vigilancia, siguiendo el mismo procedimiento que en A Falperra,

Muchos de estos jóvenes, que rondan los veinte años de edad, se encuentran en situación irregular, lo que les impide acceder a muchas de las ayudas de la administración, aunque hacen uso de la red social coruñesa y acuden a comer a los comedores benéficos, pero es más difícil solucionar el problema de alojamiento, así que muchos recurren a la ocupación.

Pero el problema son las otras actividades ilegales, los hurtos y los robos de los que los vecinos les acusan, así como el trapicheo de drogas.

El próximo desalojo de los exokupas de A Falperra está ya en el juzgado