
Las estimaciones que sitúan en 30.000 millones de euros anuales la aportación de la Iglesia a la sociedad española “no parecen exageradas”, afirmó ayer el vicesecretario de Asuntos económicos de la Conferencia Episcopal Española, Fernando Giménez Barriocanal, durante la presentación de su Memoria Justificativa de 2008.
La Iglesia Católica asistió en 2010 a 4,1 millones de personas, lo que supone un 14% más que el año anterior, con un gasto de unos de 55 millones de euros.
Así, en comedores sociales, centros de acogida, de promoción de trabajo, de asistencia a víctimas de violencia, casas de ancianos o centros de tutela infantil, la Iglesia atendió a 4.165.250 personas, una cifra que “no ha dejado de aumentar en los últimos años y crece un 14,23 por ciento con respecto a la de 2009”.
El gasto corriente en asistir a la población en sus necesidades más básicas aumentó un 56,5 por ciento con respecto al año anterior, cuando dedicó 35 millones de euros para asistir a 3,6 millones de personas.
Estas son algunas de las cifras incluidas en la Memoria Anual de Actividades de la Iglesia, que también destaca que más de 1,4 millones de alumnos se formaron en centros católicos y que los centros concertados ahorraron al Estado 4.396 millones.
Estos datos no incluyen la labor realizada por Cáritas o Manos Unidas ya que se refieren sólo a la labor realizada por las diócesis españolas y son “sólo aproximados”, ya que los datos no están consolidados, advirtieron fuentes de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
El informe de la Vicesecretaría para Asuntos Económicos de la CEE detalla que la caída en la recaudación estatal por el IRPF supuso para la Iglesia un descenso de 1,3 millones de euros, pese a que se incrementó el número de declaraciones con una marca en la casilla del 0,7 en favor de la Iglesia.
Ingresos
Así, la Iglesia ingresó 248,6 millones de euros en 2010, que tras la liquidación del IVA y una aportación de 9 millones de euros a Cáritas, pasaron a integrar el Fondo Común Interdiocesano junto con las aportaciones de las diócesis provenientes de colectas y donaciones.
De este fondo, que en 2010 fue de casi 228 millones, se reparte entre todas las diócesis según sus necesidades, salvo unos 32 millones de euros que se dedican a “aplicaciones generales” como el pago de la Seguridad Social de sacerdotes y obispos (20,2 millones). n











