“Los terrenos de Padre Rubinos deben dedicarse a los necesitados”

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Como concejal de Servicios Sociales, uno de los trabajos fundamentales de Lorenzo es mantener el contacto directo con las entidades benéficas de la ciudad, que ejercen de termómetro de las necesidades. Reconoce que A Coruña es solidaria, pero confía en que otras empresas tomen el ejemplo de la Fundación Amancio Ortega con Padre Rubinos para mejorar.

—Su labor va estrechamente ligada a la de entidades benéficas, ¿qué impresiones le transmiten en estos meses?

—Me dicen que ha aumentado el número de usuarios pero, también hay que decirlo, la generosidad de las personas. Aún así, es verdad que se ha desmesurado y que son muchas más las personas que van a comer a los comedores sociales, muchas más las que van a pedir ayudas o las que están próximas a la exclusión social. La labor de estas organizaciones tiene que estar reconocida porque hacen una labor discreta.

“Siempre le digo a la gente que mire a su alrededor porque seguramente tiene a alguien a quien ayudar”

—¿Se nota también un incremento de los sin techo?

—Nosotros estamos haciendo un seguimiento continuo a través de los trabajadores sociales y de las distintas asociaciones que reciben a este tipo de personas pero durante todo el año hubo camas libres para ellos. Estamos trabajando para que algunos indigentes vayan a albergues, pero también hay que respetar la libertad individual. Nosotros lo que tenemos que hacer es trabajar para decirles que hay otro tipo de vida pero nunca me voy a imponer.

—Hace unos meses aseguró que el anterior gobierno local las dejó abandonadas, ¿qué ha cambiado desde su llegada?

—Cuando nosotros llegamos al gobierno me encontré con situaciones más bien esperpénticas desde el punto de vista económico. Por ejemplo, que una institución tan importante como Cáritas solo recibiera 45.000 euros en un momento tan difícil no me parecía normal. Lo primero que hicimos fue ponernos en contacto con las entidades, ver el momento que estaban viviendo y aprobamos un modificativo de crédito de 200.000 euros para todas ellas, modificativo que se ingreso al día siguiente para que pudieran atender sus necesidades. Otro ejemplo concreto es el del convenio de pescado con la lonja. Quiero agradecerlo públicamente porque hacen un esfuerzo al comprar el pescado para entregarlo.

—¿Podrían haberlo cerrado en la anterior legislatura?

—Esta fue una idea que nació de una conversación entre el presidente de la lonja y el alcalde Carlos Negreira, que me la transmitió y nos pusimos a trabajar. Esto es un ejemplo de la generosidad y de cómo el Ayuntamiento hace de intermediario y se pudo hacer antes y no se hizo.

—Aunque suene duro, ¿habría que animar a la ciudadanía a centrar sus donaciones en la ciudad en este momento de crisis frente a grandes ONG?

—Yo siempre le digo a la gente que mire a su alrededor porque seguramente tiene a alguien conocido al que puede ayudar. Le digo “sé tú tu propia ONG”. Todos podemos ser una ONG y ayudar a una persona que lo necesita, que lo está pasando mal o que está en la calle.

—Hay otras grandes donaciones como la de la Fundación Amancio Ortega para la nueva sede de Padre Rubinos que se presentó el pasado jueves...

—Padre Rubinos ya existe y esto es un vestido nuevo pero yo resaltaría la importancia de esa iniciativa privada y la generosidad de la Fundación Amancio Ortega con la ciudadanía por construir y costear la nueva residencia. Los servicios van a ser mejores y va a haber una mayor capacidad más adaptada. Ojalá otras empresas que haya en la ciudad puedan ayudar y colaborar así: espero que el ejemplo impere y más empresas ayuden a este tipo de entidades que hacen una labor extraordinaria para la sociedad.

—¿El gobierno municipal mantendrá los convenios con la institución a pesar de esta inversión privada?

—Tenemos un convenio económico de 290.00 euros para el albergue y otros 90.000 euros para el calor-café y seguirán porque vamos a cambiar el envoltorio, pero la labor va a ser la misma, que es muy grande y muy importante para la ciudad.

—Antes de la presentación oficial, el presidente de Padre Rubinos, Eduardo Aceña, lanzaba una petición al Ayuntamiento para que el actual edificio no quede abandonado tras la mudanza. ¿Hay algún plan?

—Son terrenos privados y lógicamente habría que acudir al Plan General a ver qué se puede hacer allí. Habrá que atenerse a las normativas pero a mí me gustaría que Padre Rubinos, que nació gracias a la generosidad de muchos coruñeses, siga dedicado a la atención de las personas necesitadas.

 

“Los terrenos de Padre Rubinos deben dedicarse a los necesitados”