Reportaje | Slobodeniouk llegará a Berlín con treinta incondicionales

El director se sumará a una lista restringida de nombres que cogieron la batuta en Berlín | QUINTANA

Les conquistó el corazón hace dos años cuando fue la batuta de la segunda de sus formaciones. Cuentan desde la OSG que entonces a Dima Slobodeniouk ya le acompañaron un grupo de coruñeses, Amigos de la OSG, que no quisieron perderse a su estrella brillando en Berlín. Este fin de semana estará al frente de la Filarmónica, “un verdadero acontecimiento porque solo un puñado de directores lo pueden contar”.
Dicen desde la formación que lo que va a hacer el ruso el 1 y que repetirá el 2 y el 3, este último emitido en directo por el Digital Concert Hall, le pasa a uno de cada mil de los de su especie.

Por eso, sus grupis no se lo pensaron, 29 estarán sentados en las butacas para escuchar cómo el que dijo que lo suyo con la OSG fuera un flechazo lleve al grupo alemán por un repertorio que dice mucho de él. Y es que su país se colará en la Berliner Philharmonie cuando suene el “Concierto para violín y orquesta” de Dmitri Shostakóvich, en la que Baiba Skride –que ya actuó en A Coruña– será solista, y en el instante en que la “Sinfonía nº 2”, de Serguéi Prokófiev, irrumpa con fuerza en el escenario.
Slobodeniouk no se irá muy lejos para poner el broche final al recital con el poema sinfónica “Tapiola”, del finlandés Jean Sibelius, un programa 100% nórdico con el que Dima busca el aplauso. Del público alemán y de los aficionados visitantes que como un equipo de fútbol se instalarán en la grada. Silenciosos, eso sí, y vigilantes de lo que ocurra arriba, pero también entre el público.
De los 29, 17 son “Amigos de la OSG”, que ayudan desde hace cuatro años a que el fortín sinfónico se mantenga con aportaciones económicas regulares, como una especie de mecenazgo a pequeña escala que la entidad se lo devuelve en forma de exclusividad.

Exclusividad
Así es como suelen convocarles una vez al mes a eventos, donde un experto da una charla o les explica un programa musical.
Ellos son parte del club. Muchos ni siquiera acuden a estas citas extra, que no incluye la temporada de abono, y contribuyen sin más a que la Sinfónica no se tambalee.
Todos se vinculan algo más al proyecto e igual que los hay en el Metropolitan, el Palacio de la Ópera les abre las puertas cada “x” tiempo para enseñarles las tripas, lo que hay detrás del escenario o para que participen en una cata musical.
Cuenta uno de ellos, Javier Ozores, que en estas catas se trata de maridar música con vino porque cada pieza pide un aroma en la boca y entre concierto y concierto, preparan salidas como la que les llevará a abrazar la puerta de Brandenburgo, su primer directo internacional: “A Abu Dabi íbamos a ir, pero al final no se pudo llevar a cabo”.

Sin embargo, ya conquistaron Madrid y tienen pensado viajar a Zaragoza y Valencia para verles en terreno visitante.
Su afición por la música clásica les hizo atravesar el puente de As Pías y pasear orgullosos su condición de Amigos de la OSG. Muchos prefieren seguir en el anonimato, dicen desde la orquesta. No les interesa que se sepa que su afición va más allá del carné de socio. Son cerca de cien, 17 asistirán al momento en que el maestro salga al estrado y salude: “Se enfrenta a un programa muy comprometido”.
Para Ozores, “es un auténtico honor porque Dima es como nuestro”. Asegura que le han cogido muchísimo cariño y habla de él como “un extraordinario director, se nota en cómo está funcionando la orquesta”. Porque hay una batuta grande detrás, en Berlín tendrá ocasión de confirmarlo.

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