Los Agustinos de Cayón en La Coruña

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Tras la salida apresurada de los Jesuitas por su obligada expulsión de estos reinos, el 24 de agosto de 1767, los párrocos Francisco de la Fuente Valdés, de San Nicolás y Jacobo Álvarez Mereta, de San Jorge, promueven al rey por medio de la ciudad un memorial en el que argumentaban la escasa enseñanza de la religión y de las letras en la que quedaba La Coruña, así como el resto de los estudios y el peligroso abandono de los colegios y templos. Por este motivo reclaman al rey que interceda para trasladar a los Agustinos de Cayón a La Coruña y se encargasen de dichas temporalidades. 
El rey acaba accediendo y de ese modo los Agustinos recalan en la ciudad, en donde permanecen hasta su exclaustración.
El 3 de septiembre, La Coruña eleva un memorial solicitando al rey la venida de los Agustinos de Cayón, basada en el remitido por los párrocos al Consistorio. Reconociendo las ventajas de trasladar a este pueblo la Comunidad de Religiosos Agustinos de Cayón, como se había previsto algunos años antes pero sin efecto por falta de medios, se le señaló el terreno en la plaza baja –en donde reside la mayor masa de gente– en que podía edificar su iglesia y edificio para habitación sin limitación de tiempo, bajo tres condiciones: la primera era mantener a perpetuidad las Cátedras de estudios mayor ofrecida en la erección de Cayón; la segunda era no mendicar en esta ciudad y su provincia: la tercera, no adquirir bienes raíces algunos, subsistiendo solamente de sus mismas rentas de Cayón, como consta de escritura de capitulación, otorgada el 11 de septiembre de 1766 ante el escribano de número y Ayuntamiento, Acha Patiño.

estudios
Por la necesidad de una Cátedra pública de estudios mayores para enseñanza de la juventud coruñesa, de la que siempre careció por falta de medios, y por la ventaja que les resultaba de establecerse en el pueblo sin coste alguno, llegó a la ciudad una comunidad como la de los Agustinos. Estaba dotada con rentas propias suficientes para su manutención y estaba compuesta de 22 religiosos, bastando cuatro o cinco para cumplir las obligaciones que exige su presencia en Cayón. 
Llegado el momento que esta ciudad ambicione lograr una ocasión tan favorable para el bien de sus hijos, aplican a la Comunidad de Cayón la iglesia y edificio que ocuparon los regulares expulsados de la Compañía de Jesús con la idea de que el pueblo logre así los frutos de una Enseñanza pública por medio de una traslación en que no se viese perjudicada Cayón y se beneficiase esta ciudad; allí está ociosa tanta comunidad y aquí puede cumplir los deseos del fundador.
Para que el nuevo establecimiento fuese más útil se aplicarían las rentas dotadas para esta Escuela pública de Primeras Letras y Cátedra de Gramática que llevaban con esta carga los regulares de la Compañía. La botica era lo más necesario y la que tenían los regulares de la Compañía era la que surtía gratis de toda medicina que consumía la Comunidad Religiosa Capuchinas de esta Ciudad. La misma botica en este estado actual se destina a la de San Agustín, bajo la precisa condición de mantenerla bien surtida para que continuase por obligación la propia caridad, añadiéndole la condición de suministrar igualmente gratis la que consumiese el Hospital de Pobres de esta Ciudad.     Esto viene a explicar por qué los Agustinos de Cayón recalaron en la ciudad coruñesa, por mediación de los párrocos de las referidas iglesias de la Pescadería.
El 10 de noviembre de 1770 en una comunicación al Ayuntamiento se pone en su conocimiento que era indispensable usar las dos bodegas que tiene el colegio que fue de regulares para colocar el regimiento de Asturias por serle doloroso desalojar vecinos para su establecimiento. Respondiendo “Que en cumplimiento de la Real Gracia, dé destino del colegio, a los Agustinos del convento de Cayón, tenía otorgado” y el 5 de diciembre, se comunica la Real Orden del Consejo, “para que con la mayor brevedad entregue a los Religiosos Agustinos el edificio del Colegio que fue de los Regulares”.
Dicha botica pasará a una casa para colocar en ella los efectos de botica mandados entregar al Hospital del Buen Suceso, con cuya intervención se ha de proporcionar también la que ha de servir de botica, con la que la comunidad de Agustinos tiene ya cumplido por su parte con la entrega del importe de las piezas en que actualmente se halla, según comunicación del 17 de octubre de 1774. El 5 de enero de 1780 se abre un expediente al colegio de los Agustinos sobre la habilitación de los estudios y que estaba resuelto hacía tiempo, pero que el relator lo tenía en su poder sin darle curso, al no haber satisfecho sus derechos, solo se negaba la habilitación al estudio de la Teología y el 14 del mismo mes se emite una Real Cédula, en que La Coruña solo se den estudios de Artes por parte de los Agustinos.

sesión municipal
Finalmente el 31 de diciembre de 1835, el arquitecto municipal, indica que el colegio de los Agustinos no se hallaba en estado de servir para Casa Consistorial, llegando el 23 de febrero de 1836, la supresión de los conventos. El 21 de junio se acuerda que de los libros de dichos conventos se haga cargo el Ayuntamiento y se establece una biblioteca pública con todos ellos. Los extinguidos alcanzaban a San Francisco, Santo Domingo y San Agustín.
Pero el 14 de diciembre de 1838 se celebra el primer ayuntamiento en el antiguo colegio de San Agustín, abriendo la sesión a las 12 de la mañana bajo la dirección de los señores Bermúdez, Leal, Chicharro, Iguereta, Villegas, Zalvidea, Torres, Gurrea, Galcerán, Bolaño, Bermúdez y Castro. Se dispone el día 31 que la casa número 23 de la calle de la Franja quede libre y se entreguen las llaves a su dueño, trasladándose al nuevo Ayuntamiento de San Agustín cuantos efectos existan en aquella, de cuya ejecución queda encargado el regidor, Adalid. n

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