Los problemas con la traída de aguas a la ciudad a principios del siglo XX

Las compuertas de la presa de Cecebre | patricia g. fraga
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No faltarán obstáculos para poner en marcha el proyecto de la traída de aguas a la ciudad. Así, el 16 de febrero de 1916 el abogado Aureliano Linares Rivas dice que las exigencias de los concejales del Ayuntamiento no dan lugar a las pretensiones sobre la concesionaria de aguas a La Coruña, al pedirle que adelantara el importe de la variación de los proyectos. 

Dicha sociedad interpone una demanda que pasará varios años en el juzgado y que finalmente resulta favorable a la compañía de aguas. Aquella demanda da inicio en 1909 y será interpuesta por el presidente de la Sociedad de Aguas de La Coruña, José Marchesi Buhigas, el cual será sustituido  por Pedro Barrié Pastor. 

Es precisamente este último quien autoriza al procurador, Gabriel Monelos Sánchez, ante el notario de la ciudad, José Pérez Porto, de llevar aquel pleito contra el Ayuntamiento debido a las condiciones impuestas, que estaban fuera de lo estipulado en el acuerdo al que se había llegado siendo secretario contador de la sociedad Manuel Lugrís Freire.

El Real Decreto de 12 de marzo de 1904 constaba de once condiciones. Entre ellas, el permiso de traer cien litros de agua por segundo del río Barcés para el abastecimiento de la ciudad, con un plazo de 99 años. Las obras debían ajustarse al proyecto del 30 de junio de 1903 y las expropiaciones se podían hacer en su totalidad, excepto sobre el molino de Muradelo, así como sobre los demás molinos instalados debajo de la presa, los cuales deberían ser respetados. 

Acarreo de agua
Al finalizar el plazo de la concesión, rezaba el documento, esta pasaría a dominio del Ayuntamiento con todas las obras existentes. La traída acabará con el gremio de Aguadores y Aguadoras en el acarreo de agua, al tiempo que los lavaderos, que eran un hervidero de gentes y noticias, también tocaban a su fin. La ciudad comenzaba a cambiar su rostro de la mano de la Sociedad de Aguas y los vecinos empiezan a solicitar ese servicio.

Las aguas de la traída procedentes del río Barcés contaban en su recorrido con diez acueductos y nueve sifones, y en mayo de 1936 se solicita un aumento del caudal del río Mero –en los límites de Cambre y Culleredo– en la proporción que se hacía del río Barcés, de otros cien litros por segundo, lo que suponía abastecer a La Coruña y su comarca con 200 litros cuando la ciudad contaba con una población de cerca de los 87.000 habitantes a 31 de diciembre de 1934.

Más tarde, la traída del Barcés comenzaba a ser insuficiente. Después se haría el proyecto de una conducción general de 455 metros e incorporar estas aguas a las del Barcés en el registro del sifón número 6, donde se mezclarían ambas aguas para llegar a la ciudad tras recorrer los 7.327 metros que la separaban. El permiso para esta actuación se otorga por una resolución del 10 de febrero de 1939. 
En tanto que las del Barcés habían sido otorgadas a la Sociedad Anónima de Aguas de la Coruña el 25 de febrero de 1904, el vencimiento sería el mismo en ambos casos, a los 99 años. Por ello la concesión del agua del Mero se hace por menos años para que terminen al mismo tiempo.

La Sociedad de Aguas de La Coruña instala su sede social temporalmente en un local que cede la Azucarera Gallega y poco después se traslada a la plaza de Lugo, número 21. En junio de 1904 fija su sede en el Teatro Circo Emilia Pardo Bazán, donde se halla el edificio de la Autoridad Portuaria, y luego pasa al piso alto del Salón París, donde permanece hasta 1948. Posteriormente se mueve al edificio en cuyos bajos está el Banco Pastor de Fernández Latorre, para después abrir las oficinas en la planta baja en la calle  Doctor Hervada, esquina a Castiñeiras, y de ahí pasa al edificio social de la Manuel Murguía que hoy se conoce como Casa del Agua.

El 10 de mayo de 1949 el BOE promulga el estudio que hace Aguas para traer del río Mero y arroyo Pingüela una ampliación del suministro que podría llegar a los 375 litros por segundo, tras derivar la totalidad del caudal del Mero. La toma se disponía inmediata a la actual en el lugar de A Telva (Cambre), unos 70 metros agua arriba de la confluencia del Mero con el arroyo Pingüela o de Sigrás.

Depósitos de distribución
El depósito de cabecera de la distribución se levantaría en la cantera existente en el lugar de Casanova de Eirís (O Castrillón) y su capacidad sería de 14.736 metros cúbicos. El de cola, en los altos de Santa Margarita, tendría capacidad de 3.868 metros cúbicos y de dicho depósito partiría la tubería de alimentación del depósito de Monte Alto, que tendría una capacidad de almacenaje de 8.000 metros cúbicos, lo que suponía que la ciudad dispondría para su consumo de 26.604 metros cúbicos. 

Dicho proyecto queda aprobado mediante su publicación en el BOE de 20 de enero de 1954, elaborado por el ingeniero  Fernando Salorio Suárez en julio de 1948 y el industrial Ricardo Fernández-Cuevas Salorio. Se harán posteriores ampliaciones, destacando el de 1961, del ingeniero Emilio Santillán Redondo, para ampliar el abastecimiento del caudal a la ciudad procedente del Mero y el arroyo del Pingüela hasta los 525 litros por segundo, cuya aprobación se lleva a cabo en 1965. 

Finalmente nace la idea de levantar la presa de Cecebre para acabar con los problemas de la traída del agua, y se convierte en realidad en 1965 con el plan del ingeniero de caminos Luciano Yordi de Carricarte.

En el pleno de 26 de abril de 1950 se habla de formar una comisión para estudiar la municipalización del servicio de abastecimiento y se acaba constituyendo, no haciéndose efectiva hasta el 66. La sociedad de aguas toma el año 1967 el control, quedando el consejo presidido por el teniente de alcalde, Ricardo Fernández Cuevas. En el 1978 se empieza a denominar Emalcsa.

Los problemas con la traída de aguas a la ciudad a principios del siglo XX