Una mezcla de impulso y reflexión

Copia de El Ideal Gallego-2014-04-12-013-52a93e4a
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Chelo Facal comenzó pintando por impulsos, los que la juventud le dictaba. Sus pinceladas eran sufrimiento, pasión y alegría para trabajar en una segunda época desde la intención. Lo que presentó ayer en la sede del Colegio Médico de A Coruña es una mezcla de las dos. De los inicios, cuando el reloj vital iba más rápido que el de pulsera, y de la madurez, donde todo parte de bocetos y la pintura sale de la reflexión.
En la muestra que se podrá ver hasta el 2 de mayo, la artista junta cerca de 60 piezas, que hablan del mar y de la mujer. Arte figurativo que fluye de su cabeza, porque la artista no utiliza modelos. Tampoco pinta al natural, sino que le da forma a su memoria. Por eso, ninguna de las playas que lleva sobre la tela son reconocibles. Algunas son trozos de arenales que pisó como Santa Cristina o Riazor y que introduce dentro de otro inventado y, en general, le gusta pensar que el mar es algo más de lo que se ve. Oculta un fondo de misterio.
De esta forma y aunque su estilo no se parece en nada al de Urbano Lugrís, Chelo dice identificarse con él en el sentido de que su pincel se enreda con algas y peces. Se alía con la fantasía que se reboza de salado. Para pasar a la mujer, que es uno de sus temas favoritos, a los bodegones y los jarrones: “Son dibujos que vas haciendo desde pequeña. Que vas a aprendiendo a moverlos”. Y cualquier excusa es buena para jugar con el color: “Busco que las tonalidades provoquen sensaciones”.
Su paleta no tiene límites y Facal explora. El resultado es una colección de piezas expresionistas que se entienden en su conjunto. Chelo está en contra de esa mala costumbre que tiene el ser humano de encasillarlo todo como una manera de poner orden al universo. En el caso de su obra, “mi intención es que cuando entre en la sala, el espectador abandone el proceso de conceptualizar las cosas”. Que vaya abriendo las energías.
Y es que sus pinturas respiran de una filosofía de vida que une la vida interior y la exterior. No es separatista. Es por eso que Facal tiñe todo lo que toca desde esta perspectiva. Y se va a la escultura. Para ofrecer tres creaciones de bulto redondo y placas de cerámica con soporte de hierro. Obras que esmalta, pinta y vuelve a esmaltar.
En la exposición, hay pinturas que descansan sobre placas que la misma Chelo fabrica, con una pasta donde la pintora mezcla porcelana con papel higiénico que es el que mejor se disuelve: “Así hago un bizcochado”. Dice la artista que para ella cocinar este tipo de masas es un placer. Al igual que cuando coge el pincel y se pone a deformar la realidad para expresar sus vivencias. En colores que nunca molestan.

Una mezcla de impulso y reflexión