La Policía da por cerrada la investigación un mes después de la reyerta ultra

Velas, banderas y flores en el exterior del estadio coruñés de Riazor en memoria del hincha del Deportivo Francisco Javier Romero Taboada 'Jimmy', que falleció en Madrid en una reyerta entre el grupo ultra al que pertenecía, Ri
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Cuatro presuntos autores materiales de la muerte de Jimmy en prisión, más de 80 detenidos y medidas para poner coto a los ultras en los estadios. Un mes después de la reyerta que enfrentó a radicales hinchas del Atleti y del Dépor, la Policía da por cerrada la investigación. La pelota está ahora en los clubes.

Aún quedan algunas incógnitas por despejar, como la responsabilidad penal e implicación de los presuntos autores en la muerte de Francisco Javier Romero Taboada, alias Jimmy, que según fuentes de la investigación será difícil de determinar, ya que los arrestados no han reconocido la autoría y las imágenes disponibles no revelan por ahora cómo intervino cada uno.

Y cuál será la respuesta efectiva de los clubes a los ultras es el otro interrogante aún pendiente de resolver después del escepticismo con el que algunos dirigentes de esas entidades han acogido las medidas para acabar con las manifestaciones violentas, incluidas las verbales, en los estadios.

No eran ni las nueve de la mañana del domingo 30 de noviembre cuando Madrid Río, en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón, se convirtió en el escenario de una batalla campal entre 200 radicales de los dos equipos que horas más tarde se iban a enfrentar en un partido de liga: el Atlético de Madrid y el Deportivo de la Coruña.

Ultras del Frente Atlético y de los Riazor Blues, apoyados por los Bukaneros del Rayo Vallecano, los Alkor Hooligans del Alcorcón y los Ultra Boys del Sporting de Gijón, habían quedado para pegarse a "mano abierta" -sin armas-, aunque, como se pudo constatar, los radicales utilizaron barras de hierro, bates, palos y todo tipo de elementos contundentes.

Once heridos y un muerto -el hincha del Dépor Francisco Javier Romero Taboada, a quien arrojaron al río Manzanares tras propinarle una brutal paliza- fue el trágico resultado de esa pelea.

Inmediatamente, la Policía practicó las 21 primeras detenciones, mientras el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, entonaba en nombre de todos el "mea culpa": "No hemos sido lo suficientemente contundentes con los ultras", afirmó en una emisora de radio.

El partido no se había declarado de alto riesgo y, por tanto, el dispositivo policial era el previsto para partidos no conflictivos: un centenar de agentes de Policía Nacional, entre antidisturbios, Caballería y guías caninos, así como por 60 agentes de la Policía Municipal.

Tras las primeras detenciones, se abrió la polémica. ¿Conocía la Policía la cita? ¿Informó convenientemente el Dépor del desplazamiento a Madrid de los Riazor Blues?.

Fue el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, quien, tajante, respondió a esas preguntas en el Congreso: "No les quepa la menor duda de que si la Policía hubiera sabido de ese enfrentamiento, se hubiera puesto el dispositivo". "No existe constancia documental del desafío o el reto de ambas aficiones", enfatizó.

Sin precedentes de incidentes entre las hinchadas y con el "impreciso" correo del desplazamiento de unos 50 Riazor Blues trasmitido por el coordinador de seguridad del Dépor, "no se podía deducir que existiera un riesgo", zanjó Martínez.

Pero Interior decidió relevar a los dos coordinadores de Seguridad, ambos agentes de la Policía, asignados al Atlético de Madrid y al Deportivo de la Coruña, aunque Martínez dejó claro que la decisión se tomaba "sin ánimo de responsabilizarles de lo ocurrido".

Mientras la Policía proseguía las investigaciones, que le han llevado a detener en total a 82 personas, el mundo del fútbol se afanó en mostrar una fotografía de unidad con un mensaje claro: No a la violencia.

Decididos a acabar con esas prácticas, la Comisión Antiviolencia actuó de forma inmediata y propuso multar con 60.000 euros y cinco años de prohibición de acceso a recintos deportivos a 88 aficionados que participaron en la reyerta.

Gracias a esa unánime voluntad, el Consejo Superior de Deportes, la Liga de Fútbol Profesional y la Federación Española de Fútbol acordaron también otras medidas, entre ellas que los clubes de fútbol que colaboren con los grupos de aficionados violentos puedan descender de categoría, perder puntos o cerrar parcialmente sus estadios.

La "tregua" de los violentos duró poco y apenas diez días después de la reyerta dos aficionados del París Saint Germain fueron apuñalados en la Ciudad Condal tras el partido que enfrentó al Barcelona y al equipo francés en el Camp Nou.

Queda ahora por comprobar si todas las medidas que el mundo del fútbol ha decidido tomar, incluida la prohibición de cánticos insultantes, xenófobos o racistas, se aplican sin ambages y si el presupuesto de los clubes les da para instalar, por ejemplo, sistemas de captación de datos biométricos y de reconocimiento facial en determinados sectores de las gradas.

La Policía da de momento por cerrada la investigación de la reyerta, después de haber practicado, en varias fases, 82 detenciones en Madrid, A Coruña, Gijón y Valencia. Un taxista de Parla (Madrid), otro joven de esa localidad, otro de Alcobendas (Madrid) y otro de Valencia ya están en prisión por la muerte de Jimmy. La mayoría del resto de detenidos quedó en libertad con cargos. Sagrario Ortega.

La Policía da por cerrada la investigación un mes después de la reyerta ultra