El día de los corrillos en María Pita

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  Reportaje de l.f.

El fin de la campaña electoral que estableció un paréntesis en la actividad municipal tendría que haber llevado ayer la normalidad a María Pita. Al menos, así ha sido en los últimos 28 años de gobiernos liderados por el PSOE. Sin embargo, los sorprendentes e inesperados resultados para algunos que arrojaron los comicios celebrados el domingo hicieron que la pasada jornada no fuera un día cualquiera en el palacio municipal, donde la mayoría absoluta obtenida por el PP flotaba en el ambiente y era motivo de conversación entre los funcionarios y todo el personal que a diario desempeña su labor en la sede de la administración municipal.
Los despachos de la mayoría de los concejales cerrados, las luces apagadas en muchas estancias y los pasillos desiertos fueron la tónica general de la mañana, solo alterada por los inusuales corrillos de los trabajadores, que no reprimieron sus comentarios ante una situación inédita.
Los rostros de felicidad vistos antes en la sede de Sánchez Bregua de los conservadores coruñeses, contrastaban con las caras de incertidumbre en el ayuntamiento, las medias sonrisas por la entrada de “aire fresco” e, incluso, con el temor a que el tan vendido plan de austeridad del PP pueda afectar de alguna manera a sus empleos.
“Habrá que hacerse a ver caras nuevas por los pasillos”, decía uno de los funcionarios de camino al café de media mañana. No será hasta el 11 de junio, al menos. Ese día se celebrará el pleno de investidura de la nueva corporación, que cambiará de forma oficial los “inquilinos” de María Pita y abrirá una nueva etapa en el que durante casi tres décadas ha sido un bastión socialista.


 

El día de los corrillos en María Pita