Confirman la petición de prisión permanente para el parricida de Oza

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Sexta sesión de la vista contra el hombre acusado de matar a su hijo de once años con una pala metálica en el Día de la Madre de 2017. Tanto el ministerio público como las acusaciones particular y populares (Xunta de Galicia y Asociación Clara Campoamor) ratificaron su petición de prisión permanente revisable para el presunto parricida, Marcos M. 
Lo hicieron al elevar a definitivas sus peticiones tras las últimas declaraciones, las de los peritos que atendieron a la madre del menor, quienes coincidieron en considerar que esta había sido víctima de maltrato, por lo que las acusaciones, que alegan la existencia de un delito de asesinato en concurso con otro de lesiones psíquicas, solicitan la aplicación de las agravantes por parentesco y de género a los hechos que se imputan al procesado, Marcos M.  
La defensa, aunque mantiene su petición de libre absolución,  solicita subsidiariamente que se le aplique una eximente completa o, si no, incompleta con la atenuante de “disminución de los efectos del daño” pues, de acuerdo con las declaraciones de los policías que acompañaron al procesado hasta Oza-Cesuras, las indicaciones de su cliente posibilitaron el hallazgado del cadáver en un monte de Rodeiro. 
El representante del acusado también sostiene que su cliente tenía alteradas sus facultades el día de los hechos por los problemas mentales que padece, un trastorno de personalidad y adaptativo, según las declaraciones de los especialistas del Sergas. Por el contrario, el psiquiatra de la defensa calificó al acusado como “un psicótico” y apuntó a la posible existencia de un brote de esta índole el día de la muerte del niño, el 7 de mayo de 2017.
En la sexta sesión también prestaron declaración las dos peritos forenses que realizaron la autopsia al pequeño, quienes ratificaron que presentaba “varios golpes, “más de uno o dos impactos” que le provocaron “un traumatismo craneoencefálico” que le causó la muerte, que situaron entre las 14.00 y las 00.00 horas del día 7 de mayo de 2017.

Forenses
En su comparecencia, antes del avance de las conclusiones, las especialistas, que también elaboraron el informe en el que se dejó constancia de la inexistencia de sustancias que pudieran disminuir las capacidades del menor, indicaron que tampoco se detectaron lesiones de defensa u ofensa del niño para contrarrestar el ataque de su agresor, y aunque  el instituto de toxicología les trasladó que no era posible deducir la naturaleza del objeto con el que se golpeó al niño, precisaron que las heridas contusas y fracturas lineales del cadáver podrían habérsele causado con la pala metálica que se les exhibió en la sala, la hallada donde se encontró el cadáver, en Oza-Cesuras. 
A preguntas de la acusación y de la defensa sobre cómo se pudo producir el ataque, señalaron que no es descartable que alguno de los golpes del cuerpo del menor se produjese por el impacto contra el suelo o que después de un primer golpe, se desplomase y se le profiriesen más con el menor en el suelo, aunque confirmaron que las lesiones directas en la boca responden a un ataque frontal. 
El análisis del cabello del padre reveló un consumo crónico de alcohol en los seis meses anteriores. l

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