La plataforma anti Penamoa asegura que en el poblado siguen en pie doce chabolas

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El Ideal Gallego-2011-06-23-011-b90b4b73

A.P. > a coruña
  Fue como un paseo. Tal y como prometieron, los miembros de la plataforma Ventorrillo Desmantelamiento Penamoa subieron otra vez hasta el poblado para comprobar en qué punto se encontraba el proceso de desalojo. Habían tomado la decisión después de saber que hoy se derribarían dos infraviviendas más, con lo que según la antigua concejala de Servicios Sociales, Silvia Longueira, ya sólo quedarían seis galpones. Diez integrantes de la plataforma, vestidos con camisetas con letras que juntas formaban el poblado, marcharon alrededor de éste (no llegaron a penetrar en su interior) contando los galpones ante la pasividad de sus pobladores. La portavoz de grupo contó varias veces y llegó a una conclusión: “Hay doce, y siendo generosos, porque algunas son dobles”.


Esta cifra difiere con la que inicialmente manejaba la plataforma, que era de 14 chabolas, pero aún más con las cifras municipales. Los miembros de la plataforma también criticaron el estado de abandono del terreno, lleno de basuras y escombros, así como el estado de la Tercera Ronda, sucia y con varias de sus farolas derribadas.  
Algunas ONG, como Arquitectos sen Fronteiras, aseguran que,  aún en condiciones de hacinamiento, el número de residentes que aún acoge el poblado es de 90 personas, y recuerdan que 38 de ellas son menores que sufren un peligro de exclusión aún mayor si se les despoja de sus hogares sin que las autoridades les hayan ofrecido ninguna alternativa.

Segunda vez >
La última ocasión en la que habían subido al poblado, a mediados del mes pasado, había sido como parte de una manifestación para pedir el fin de este núcleo y estuvieron acompañados de una unidad de antidisturbios que evitó una respuesta violenta por parte de los chabolistas, que consideraron la protesta como una provocación: lanzaron una lluvia de piedras y quemaron un contenedor en la Tercera Ronda. La tensión llegó al punto de que la Policía Nacional tuvo que disparar pelotas de goma.
En esta ocasión sin embargo, el recibimiento fue muy distinto: el poblado estaba tranquilo, sin apenas residentes y nadie levantó una mano contra los vecinos de Ventorrillo aunque llegaron a escasos metros de las chabolas a pesar de la recomendación de los agentes desplegados allí. “Quieren darse un paseo por el poblado”, avisaron por radio cuando los manifestantes desoyeron sus consejos, aunque, a cambio, les ofrecieron unos huevos de chocolate (chocolate de Penamoa, dijeron) que algunos policías aceptaron.
Después de permanecer allí tanto tiempo como quisieron los miembros de la plataforma se marcharon. Para despedirles, los chabolistas pusieron música y se arrancaron a dar palmas y bailar entre los escombros.


La plataforma anti Penamoa asegura que en el poblado siguen en pie doce chabolas