Vecinos y empresarios de la Ciudad Vieja esperan que el nuevo Gobierno local controle el estacionamiento

Los vehículos autorizados conviven con aquellos que se dejan en zonas reservadas sin permiso | pedro puig

Los comerciantes y los vecinos de la Ciudad Vieja llevan meses pidiendo al Gobierno local que ponga coto a las irregularidades de aparcamiento surgidas después de la peatonalización del casco histórico. Sin embargo, con la Marea a punto de pasar el testigo se suceden los comportamientos sancionables de los conductores y todos los actores implicados en el desarrollo del barrio confían en que el relevo en el Ayuntamiento pueda hacer que los nuevos inquilinos se encarguen de sus peticiones, tales como sancionar a aquellas personas que aparcan sin permiso en zonas restringidas o crear plazas rotatorias para residentes y también para consumidores en determinadas horas de cada jornada.


A punto de que se cumpla un año de la peatonalización del casco histórico tendrá que ser el Ejecutivo municipal que herede los proyectos de Marea Atlántica el que tome la iniciativa para frenar las irregularidades surgidas en las áreas de estacionamiento restringidas, tal y como han denunciado sus usuarios habituales y como puede ver cualquier persona que las recorra, o dejar que el descontrol siga igual.


Si bien es cierto que el equipo de Xulio Ferreiro asumió la última fase de la peatonalización y creó áreas para que los residentes en la Ciudad Vieja sacaran sus vehículos de dentro de la muralla, las sanciones a los comportamientos incívicos se han visto a cuentagotas.

Plazas en los cebreados
En la última reunión de la mesa de seguimiento de la evolución del barrio, algunas de las entidades protestaron por el descontrol y hubo multas puntuales pero estas no han frenado que los conductores sin permiso se cuelen por calles de acceso prohibido o aparquen en puntos destinados a otras personas.


Incluso algunos vecinos protagonizan infracciones en vista de que no hay reacciones y la esperanza que tienen residentes y empresarios es que el nuevo Gobierno local sí escuche sus peticiones y tome medidas para regularizar la situación después de un año en el que no se ha controlado nada.


Sin ir más lejos, un día normal de esta semana a las 11.30 horas en el aparcamiento del Oceanográfico había 44 turismos estacionados cumpliendo la norma de tener la pegatina identificativa en vigor, otros 19 habían obviado los carteles de zona reservada y dos más lucían en sus parabrisas distintivos que ya no son válidos, y que molestan mucho a los residentes “legales” que ya han insistido en varias ocasiones en esa picaresca que se da más en la zona pegada a la Ciudad Vieja.


Sobre las 12.00 del mismo día había 16 coches en la misma situación y 26 en plazas de aparcamiento a las que en teoría no se puede acceder si no se vive en el casco viejo. Pese a todo, se dan menos faltas que en la zona más próxima al agua, pero la realidad podría cambiar porque en cuestión de dos meses se celebra una nueva edición de la Feira das Marabillas y habrá mayor afluencia de gente al entorno. Además, en general ningún conductor respeta los cebreados de la calzada.

Vecinos y empresarios de la Ciudad Vieja esperan que el nuevo Gobierno local controle el estacionamiento

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