Adiós a uno de los templos coruñeses del mueble tras décadas de venta al público

José María Valiña, uno de los tres copropietarios, lleva 45 años de su vida laboral en el establecimiento | javier alborés

Muchos pisos de A Coruña se quedarán este mes de junio un poco más vacíos por el cierre del mítico establecimiento El Palacio del Mueble, ubicado en la calle del Marqués de Pontejos, uno de los pocos reductos del clasicismo decorativo que siguen abiertos en la localidad. Esta mueblería de toda la vida, que abrió en 1958, bajará la persiana en breve y curiosamente no será porque la crisis y el frenazo de las ventas en el sector inmobiliario, que ya remontan un poco, haya frenado al camión el reparto sino porque a los tres copropietarios les ha llegado el momento de jubilarse después de toda una vida siendo interioristas de las viviendas de los coruñeses.

En los escaparates José María Valiña Morán y sus dos socios lo dejan bien claro: “Aprovéchese, cerramos en unos días”. Y vaya si es el momento de aprovechar si los consumidores apuestan por “un mueble clásico de calidad” porque aunque la sociedad ha ido cambiando y los muebles low cost han hecho su entrada en el mercado local, los empresarios se han mantenido fieles al estilo que les ha permitido sobrevivir toda una vida y que lo hará si no vacían antes el local hasta el día 30 de este mes.


Ahora venden todo el stock que les queda, desde mesas de centro a muebles de salón hasta estanterías y sofás pasando por incontables lámparas que cuelgan de un techo que ha visto pasar de todo, “a precio de coste”.


“Llevo aquí 45 años”, cuenta Valiña, que si hace memoria recuerda que estuvo 12 años “de empleado” y otros 33 –casi 34– como dueño, junto a otros dos trabajadores que decidieron coger el traspaso de los primeros dueños.

Que existiera ese recambio también sería su deseo pero en las familias las nuevas generaciones ya tienen sus empleos y no tienen tan claro que alguien quiera seguir el legado como príncipes del sector en el Palacio que han ido levantado con esfuerzo.

Una clientela fiel
“Ya hubo alguien que se interesó pero al saber la renta la gente no está tan segura”, incide, ya que si ellos llegaron con uno de los alquileres antiguos los precios han ido subiendo y los inquilinos de la calle se han ido despidiendo.


Pese al temor que despierta emprender y a reconocer que la crisis algo les afectó porque el cliente en general buscaba lo más barato posible, el comerciante cree que si se siguiera operando en el mismo ámbito del mueble habría clientela para subsistir como han sabido hacerlo ellos.

Lo dice con conocimiento de causa pues muchos clientes, a los que echará de menos porque ya son casi como familia, han pasado por la tienda para mostrar su pena por el cambio de ciclo.

Adiós a uno de los templos coruñeses del mueble tras décadas de venta al público

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