Sanidad recuerda que la situación epidemiológica “no es buena”, pero tampoco “catastrófica”

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón | rodrigo jiménez
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El Ministerio de Sanidad considera que, aunque la situación epidemiológica en España “no es buena”, como atestiguan los más de 23.000 nuevos contagios contabilizados este fin de semana, “no es catastrófica” y los sistemas sanitarios, si bien algunos están sometidos a más estrés, están funcionando “correctamente”. 

“Pero seguimos teniendo incremento de transmisión, y eso no nos puede dejar dormir tranquilos, al menos a nosotros”, zanjó ayer en la rueda de prensa el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, quien insistió en que la situación actual no tienen nada que ver con la de marzo y abril. 

El Ministerio de Sanidad notificó ayer 23.572 contagios de coronavirus desde el pasado viernes, lo que suponen casi 8.000 casos diarios, prácticamente los que se alcanzaron en el pico de la pandemia del Covid-19. 

Y ahora centra su preocupación por la transmisión comunitaria del virus en tres territorios: Madrid, Andalucía y la Comunidad Valenciana. 
En Madrid, la cifra de fallecidos y de contagios bajó respecto al viernes, al pasar de 17 muertos a 14 y de 936 positivos en 24 horas a 459, prácticamente la mitad, pero los pacientes hospitalizados aumentaron hasta 1.832, lo cual elevó dos puntos la presión asistencial, que pasó del 14 al 16 % frente al 6 % de media en todo el territorio nacional. 

Mientras que esta “segunda oleada” del coronavirus dejó en Andalucía varias jornadas con récords de contagios, 60 fallecidos y un incremento de 60 a 448 ingresados, aunque ello no llevó al colapso hospitalario. 

La situación varía mucho entre provincias, de manera que Málaga es la que más positivos contabiliza, seguida de Almería, mientras que Huelva se mantiene con la incidencia muy baja. 

En la Comunidad Valenciana, la Generalitat confinó el municipio de Benigánim durante 14 días por el incremento de casos en la última semana, por lo que se suspende la actividad educativa presencial y se cierran centros de tercera edad, gimnasios y restauración, el primero que decreta desde el fin del estado de alarma. 

Unas medidas excepcionales que responden a un incremento exponencial de la incidencia de la enfermedad, que pasó de ser de 34,24 por cada 100.000 habitantes en la semana que finalizó el 16 de agosto, a una incidencia de 994,46 en los últimos siete días, en los que se produjo la pérdida de trazabilidad de los casos. 

“Estamos consiguiendo una situación epidemiológica que no es buena, pero no es catastrófica, y que los sistemas sanitarios estén funcionado correctamente”, dijo Simón, quien puntualizó, no obstante, que aunque algunos hospitales madrileños “tienen problemas que se pueden controlar”. 

Lo mismo sucede con la presión de la atención primaria, que en algunas zonas como Aragón “ha estado al límite” pero que ya ha conseguido controlar. 

Sin embargo, en Madrid “está sufriendo un estrés muy importante”, aunque Simón confía en que se pueda suavizar “en los próximos días” con las medidas que se están aplicando; pero para eso, “se tienen que aplicar bien, de forma contundente”, tanto por parte de las administraciones como de la población. 

Agosto concluye así con un “sabor agridulce” para el responsable de las alertas sanitarias, ya que, por un lado, se “incrementaron muchísimo” las pruebas diagnósticas y los datos indican que lo que se está detectando es “gran parte de la realidad de la infección” y que se “tienen herramientas para actuar”. 

Pero, al mismo tiempo, esos datos revelan un incremento de la transmisión que Sanidad confiaba en que hubiera llegado “un poquito más tarde”. 

Asimismo, Simón rechazó de plano que, antes estas cifras, la estrategia deba inclinarse ahora por buscar la inmunidad de rebaño como intentaron países como el Reino Unido o Suecia, y que tuvieron que abandonar poco tiempo después. 

Porque alcanzar una inmunidad del 60 % implicaría “un número importante de víctimas” que “no podemos consentir”. “Si al final de año hay vacuna, esperamos poder inmunizar a la población, por lo menos, a la de alto riesgo”, señaló Simón. 

Por su parte, la consejería murciana de Salud amplió a Lorquí, Jumilla, Ceutí y Mula las restricciones ya implantadas en otros cinco municipios con una alta incidencia acumulada de coronavirus, especialmente preocupante en Lorca, donde el Gobierno regional no descarta el confinamiento de la población.

Asimismo, Madrid cierra desde hoy sus piscinas públicas y clausura los sus más 3.000 parques y jardines de 22 a 8 horas, con el objetivo de anticiparse con medidas preventivas ante la segunda la de coronavirus.

Sanidad recuerda que la situación epidemiológica “no es buena”, pero tampoco “catastrófica”