El segundo “paseíllo” en tres días

Ester silva, Isabel Martínez, Manuel Mejuto, Ramón Mosquera, Jesús Mejuto, Jesús Manuel Miguélez

Betanzos quiere evitar los “paseíllos” por la plaza de los Irmáns García Naveira, pero en solo una semana ha asistido a dos que, por otra parte, se suman a una larga lista de comparecencias, correspondientes a otros tantos casos, más o menos sonados, en la comarca de As Mariñas.
Si a raíz de las declaraciones del domingo eran los responsables municipales los que insistían en la necesidad de apurar el convenio de colaboración entre la Xunta y el Ayuntamiento de Betanzos para la ejecución de una serie de obras en la parte posterior del edificio y el acondicionamiento en este ala de un espacio para los vehículos policiales, ayer eran los propios abogados quienes apuntaban a la oportunidad de evitar situaciones “incómodas para todos” como la de estos días, con un furgón con una docena de detenidos pasando por el medio de un grupo de niños jugando en O Campo.
Pero, mientras esto no se remedia, la presencia del vehículo policial, habitual por otra parte, sigue provocando expectación y no fueron pocos los que volvieron a concentrarse delante del juzgado y que, minutos después de las diez y media, comentaban el “cambio de vestuario” y la chaqueta roja de Ester, esposa de Miguel y Madre de Isabel, que bajó la cabeza para atravesar a pie la acera del Cantón de San Roque.
La segunda en cruzar fue su hija, Isabel, que se presentó en chándal y abandonó llorando el juzgado número 1. El padre, Miguel Martínez, lo hizo asegurando que no había visto nada, quejándose del roce de las esposas, y apoyándose en uno de los agentes de la Guardia Civil.
A Ramón Mosquera, un expolicía al que algunos señalan como el encargado de “vigilar” al empresario, le disgusta especialmente la presencia de los medios de comunicación y “no quiere que se hable de él”. A los vecinos les llamó la atención su calzado, unas zapatillas de andar por casa de color amarillo.
Uno a uno, realizaron el mismo “paseíllo” entre el furgón y las escaleras de la puerta principal, y al contrario, puesto que, una vez dictado el auto, se les comunicó, también uno a uno, en el interior de la sede, por lo que fue necesario que volvieran a bajar del vehículo, que el grupo compartió con al menos otros tres presos de Teixeiro. Estos, aunque no tenían nada que ver con el caso, provocaron algún momento de confusión entre los informadores que, salvo al más joven de la banda, que siempre va tapado con una capucha o el propio jersey, les habían puesto cara a todos.
Jesús, su padre y supuesto cabecilla, actúa al contrario que él, mirando fijamente a quienes le observan.

El segundo “paseíllo” en tres días

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