Cifuentes limita su papel a dar “el visto bueno” en las adjudicaciones

Simpatizantes y colaboradores aplauden a Cifuentes a su llegada a la comisión | emilio naranjo (efe)
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Cristina Cifuentes negó haber influido en el informe que recomendaba adjudicar la cafetería de la Asamblea de Madrid a Arturo Fernández y haber modificado –ni siquiera redactado– el pliego del contrato, y aseguró que fue el criterio de los técnicos el que decidió las adjudicaciones.


“Cometí el pecado de no valorar, valoró el técnico”, dijo Cifuentes en la comisión de investigación sobre corrupción que se lleva a cabo en la Asamblea de Madrid, en la que pidió que puedan comparecer los técnicos que elaboraron esos documentos para que digan si alguien condicionó sus informes. Así, criticó a los grupos de oposición por no permitir que éstos declarasen.


Cifuentes, que llegó a la comisión tras un “paseíllo” formado por diputados del PP y miembros de su Gobierno, compareció para explicar su actuación en la adjudicación de los contratos de la cafetería de la Asamblea de Madrid de 2009 y 2011, cuando era vicepresidenta primera y luego presidenta de contratación.


En dos informes, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, en relación con la adjudicación de esos contratos enmarcados en la investigación del caso “Púnica”, apreciaba indicios de cohecho y prevaricación en el papel de Cifuentes en esas contrataciones.

Relato de ficción
Sin embargo, tanto el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco y como la Fiscalía Anticorrupción no ven pruebas de que Cifuentes participara en la financiación ilegal del PP con esta actuación.


La presidenta madrileña acusó a la oposición durante su comparecencia en la comisión de investigación sobre corrupción política en la Asamblea de Madrid de “querer utilizar la corrupción para intentar desgastar al Gobierno de la Comunidad de Madrid”.


En el turno de preguntas del portavoz del PP en la comisión, Alfonso Serrano, Cifuentes manifestó que “aquí no hay ningún interés en conocer la verdad, aquí lo que se hizo es un relato de ficción, que no tiene que ver con la realidad, donde se quiere llegar a una conclusión, que es decir: la presidenta de la Comunidad de Madrid está mezclada en un asunto de corrupción”.


“Para llegar a esa conclusión, que es lo que se busca desde el primer momento, se construye un relato paralelo”, apostilló Cifuentes, quien defendió su honestidad y la de su gobierno.

Cifuentes limita su papel a dar “el visto bueno” en las adjudicaciones