Belas Artes completa su sección barroca con la incorporación de diez piezas del Prado

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  marta garcía márquez > a coruña

  Tras una reunión de apenas una hora, donde se sentaron a negociar los representantes de los museos del Prado y Belas Artes, la polémica suscitada hace una semana sobre la posible retirada de los nueve Carduchos que descansaban en Zalaeta de forma temporal quedó resuelta. Los nueve marcharán de la ciudad para siempre en tanto que regresan a su destino anterior, el monasterio de Santa María de El Paular, que hasta ahora estaba inmerso en un proceso de rehabilitación.
Una vez recuperado, el centro madrileño volverá a lucir las escenas de carácter religioso que el pintor italiano trazó en el siglo XVII. Sin embargo, los nueve huecos que dejarán en la pared serán ocupados por diez nuevas adquisiciones procedentes de Madrid y que completarán algunas lagunas pendientes del museo sobre la época barroca.
De esta forma, el discurso de Belas Artes sobre la historia de la pintura ganará en coherencia e interés y hará que el visitante se vea obligado a pasarse por el museo para conocer las novedades. No estarán los nueve Carduchos de El Paular pero sí otros dos diferentes del que atendió los caprichos de Felipe III y Felipe IV y fue una personalidad más que influyente hasta la llegada de Velázquez.
En concreto, el pincel florentino pondrá el toque místico al lote con los cuadros “Ordenación y primera misa de San Juan de Mata” y “San Juan de Mata renuncia al doctorado y lo acepta luego por inspiración”. De carácter religioso también son “La Visitación” y “La presentación de Jesús en el Templo”, obra de Francisco Rizi, uno de sus discípulos.
En este sentido, tanto el conselleiro Roberto Varela como el propio director del museo del Prado, Miguel Zugaza, destacaron la incorporación a Belas Artes de una pieza. Se titula “Jugadores de naipes” y la firma Theodor Rombouts. El artista flamenco estará representado en A Coruña por un cuadro de grandes dimensiones que puede servir de ejemplo de la pintura de género con una escena sobre el juego que bien podría tener también la etiqueta de bodegón. La escena demuestra la influencia que desde el principio de su carrera tuvo Rombouts del gran Caravaggio.
De este modo, decía Zugaza se cumple uno de los objetivos de la pinacoteca que es dar visibilidad a sus fondos y el hecho de que, en la actualidad, unas 3.500 piezas estén fuera de los dominios del centro no tiene por qué ser un problema cuando lo que se trata es de descentralizar el arte para hacerlo más accesible.
El experto señalaba que el conjunto adquirido es extraordinario con dos de los Carduchos más bellos y tres piezas que vienen a redondear las dos tablas realizadas por Rubens por encargo de Felipe IV para decorar la Torre de la Parada y el Minotauro. Ellas tendrán un apoyo expositivo importante con el fichaje de “El amor dormido”, de Jan Erasmus Quellinus, que podría estar vinculado al boceto de “Psique”. El lienzo representa el momento en que la ninfa desobedece a Cupido y enciende la lámpara para contemplarlo mientras duerme.
Por su parte, “La caída de Ícaro”, de Jacob Peter Gowy, se suma a los fondos para completar al “Minotauro”, en el que el estudiante de Rubens plasma las consecuencias de la revelación del secreto del laberinto de Dédalo a Ariadna.

Guiño > La mitología tendrá presencia en las salas con una pieza de especial importancia. Según Carlos Negreira, la ampliación de los fondos con “La apoteosis de Hércules” es un “guiño”, al tratarse de una figura legendaria ligada a la ciudad. En este aspecto, la pinta Jean Baptiste Borrekens para decorar la Torre de la Parada.


 

Belas Artes completa su sección barroca con la incorporación de diez piezas del Prado