De aquí a la Luna... y vuelta

CHI08 CHISINAU (MOLDAVIA), 01/09/2017.- Padres se divierten junto a su hija, en su primer día de colegio en el liceo ruso "Academician Constantin Sibirschi" en Chisinau, Moldavia, hoy, 1 de septiembre de 2017. El año escolar comienza tradici
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“Era la hora de dormir. La liebre pequeña color avellana se agarraba fuertemente a las orejas de la gran liebre color de avellana”. Así comienza “Adivina cuánto te quiero”, uno de los libros probablemente más leídos cada noche antes de que los niños de medio mundo se vayan a la cama. Es una historia sencilla y preciosa a partes iguales: la madre liebre y su cría se comparan a lo largo de sus páginas a ver quién quiere más a quién. El final, de sobra conocido, refleja en pocas palabras el amor incondicional e infinito de una madre hacia sus hijos: “te quiero de aquí a la luna… y vuelta”.
He recordado este álbum ilustrado porque llevo varios días encontrándome con situaciones relacionadas entre sí, y todas ellas giran en relación al cuidado de los demás, los afectos y la importancia de la familia. 
 

Buenas noticias
Es curioso cómo, además, en una época llena de noticias atroces y de la desordenada situación política que se está dando en este país, todavía queda espacio en los medios para anunciar alguna buena nueva que nos ayude a comenzar bien el día. Concretamente estos días han aparecido varias. 
A principios de semana amanecíamos con la noticia de la publicación del último informe PISA que, aunque si bien es cierto que sigue arrojando algunos resultados todavía mejorables en determinadas áreas como es el trabajo en equipo, resalta sin embargo la elevada posición de España en lo que se refiere a la buena relación de los padres con sus hijos y a los hábitos familiares (alcanzando uno de los puestos más altos de Europa). 
Este mismo miércoles, por poner otro ejemplo, aparecía en este periódico la noticia acerca de que los bebés entienden más de lo que creemos los adultos. Este hallazgo, publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), viene a resaltar la enorme importancia de hablar a los bebés desde incluso antes de su nacimiento, debido a que el lenguaje y algunas formas de relacionar palabras se comprenden antes de los seis meses de edad. También viene a corroborar algo que se hace muy bien y de manera innata en muchas familias: hablar, “achuchar”, cantar y querer a los pequeños. Esto tiene, por tanto, resultados más que positivos en el desarrollo de los más pequeños y por eso es importante que se destaquen noticias así.
Y ¿cómo es el nivel de satisfacción de la vida familiar o las relaciones familiares en España? Pues a tenor de los datos del último Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se podría decir que es bastante alto ya que el resultado se sitúa, en una escala del 0 al 10, en una media de 8,80, lo cual se entiende que es un índice más bien elevado. En este sentido, la mayoría de los encuestados señalan también que en caso de necesidad el grupo que con casi seguridad más les ayudaría serían sus familiares (8,89 de media) y otro dato importante a destacar: las personas en las que más se confía son los propios padres, seguidos de los abuelos y los hermanos frente a otros grupos de individuos.
Y, como les decía, todo está relacionado. Se empieza cantando un “arrorró” a un bebé, con lo que se desarrollará su capacidad cognitiva poco a poco y se ampliará su lenguaje. Se les contará un cuento cada noche como el de la liebre y así, poco a poco irán haciéndose mayores hasta que vayan al colegio. 
Allí, una vez que crezcan, llegará el momento de la evaluación del informe PISA, en el que se les preguntará a sus hijos si valoran que estén con ustedes y ellos contestarán que sí, elevando la media europea. Cuando crezcan, aparecerá un encuestador del CIS a la puerta de sus casas y les preguntará si confían en sus familias y ellos, sin dudarlo, dirán: “¡por supuesto!”. Y finalmente, cuando el encuestador les interrogue sobre quiénes son las personas más importantes para ellos contestarán al segundo y sin apenas dudar: “pues son aquellas que siempre me han querido de aquí a la luna… y vuelta”. 

De aquí a la Luna... y vuelta