Dos hermanos coruñeses revolucionan el audiovisual gallego con la realidad virtual

Carlos Seijo es uno de los encargados de la realización del videoclip patricia g. fraga
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La alta definición supuso un salto abismal en la calidad de los productos audiovisuales, pero el imparable avance de la tecnología hace que ya esté casi anticuada. Lo último es la realidad virtual y los vídeos en 360 grados y aquí es donde destacan dos hermanos coruñeses, Carlos y Noela Seijo, que a través de su empresa, Maxina, están abriéndose camino en este ámbito en Galicia y el resto del país.
Ayer se presentó el proyecto “1906 A Forza de Hércules”, en el que colaboran estos hermanos con la elaboración de un videoclip en 360 grados que acompaña al “nuevo himno” del Deportivo. Esta canción fue creada por Jesús Suárez y modificada con la aportación de Xosé Lois Romero y otros artistas, además de la aportación de Noa López Producións. Los asistentes al acto se colocaron las gafas de realidad virtual y vivieron una experiencia “que te deja con la boca abierta, que te atraviesa”, dice Carlos.
Hace un par de años descubrieron esta nueva modalidad y no lo dudaron. Su apuesta salió bien y ahora están recogiendo los frutos a pesar del riesgo que afrontaron. “Estamos teniendo bastantes cosas a este nivel, creo que somos pioneros en Galicia porque debemos ser cuatro o cinco como mucho en esta locura”, asegura Carlos Seijo.
“La gente en cuanto se coloca el casco ve el futuro y dice: “Guau”. Al desplazarse en el espacio y el tiempo con la realidad virtual te sientes totalmente dentro”, destaca.
El potencial de este campo es tan amplio que les surgen proyectos desde frentes muy dispares, como el museo Guggenheim de Bilbao. “Francis Bacon tenía un estudio de pintura que se cedió a un museo de Dublín y se llevaron todo, hasta el polvo. Nos encargaron hacer un viaje a través de la realidad virtual, hicimos allí la toma de 360 grados y luego programamos una instalación de realidad virtual que está ahora en Bilbao”, explica.

proyectos diversos
No todos los trabajos que se les presentan son para lugares tan conocidos y espectaculares como el Museo Guggenheim, pero no por ello menos exigentes a nivel profesional e ilusionantes.
“Una chica se va a hacer un chalé y quiere poder ir al lugar antes de que se construya, ponerse las gafas y visualizar como si estuviera dentro de la casa. Así puede empezar a pensar qué va a quitar o a poner, es verse totalmente dentro”, describe.
Además, reconoce que poco a poco las compañías comienzan a interesarse por este tipo de proyectos. “Estamos haciendo inmersiones a diferentes empresas gallegas para intercambiar opiniones y ver qué se puede hacer, tener conversaciones sobre lo que necesitan, probar sistemas y ver lo que se hace”, asegura Carlos Seijo, que resume que lo que pretenden es que se “entre en un debate”.

Dos hermanos coruñeses revolucionan el audiovisual gallego con la realidad virtual