La Guardia Civil lanza una campaña contra el furtivismo ante la Navidad

Una de las lanchas decomisadas en el muelle de Oza, antes de su retirada quintana
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El servicio de Inspección Marítima de la Guardia Civil volvió a actuar ayer, esta vez en la costa coruñesa, donde decomisó dos embarcaciones a sendos percebeiros. Según fuentes del Instituto Armado, estas lanchas estaban equipadas con motores fueraborda de una potencia por encima de la permitida, de manera que ambas embarcaciones fueron descubiertas en el muelle de Oza, de donde fueron retirados por camiones de la Xunta. Esta actuación se enmarca dentro de una campaña que Inspección Marítima lanza, apoyada por el Seprona, para frenar el furtivismo, que suele dispararse con la llegada de la Navidad.
El motivo no es otro que la fuerte alza en los precios del marisco, como el percebe o la centolla, que no pueden faltar en los banquetes navideños. Sin embargo, fuentes de la Guardia Civil señalan que las lanchas incautadas ayer no pertenecían necesariamente a furtivos. “No es que estuvieran pescando de forma ilegal, sino que lo estaban haciendo con embarcaciones ilegales según la normativa europea”, matizan. Estas lanchas ligeras pueden pesar entre cuatro y cinco toneladas, y por ley no deberían tener un motor de más de 35 o 30 caballos, pero muchos de ellos superan con creces esas cifras y las autoridades sospechan que emplean ese exceso de potencia para burlar la vigilancia de la Guardia Civil y Guardacostas.

"Vergoñento"
Consultado al respecto, el presidente de la agrupación de percebeiros, Xulio Montero, calificó de “vergoñento” lo sucedido. En todo momento, negó que los propietarios de esas lanchas se dedicaran al furtivismo y alegó que en muchos casos es preciso que los percebeiros empleen en sus embarcaciones una potencia superior a la permitida por ley para poder maniobrar y escapar de los golpes de mar y trabajar con un fuerte oleaje.
Respecto a las dos embarcaciones decomisadas ayer por las autoridades, señaló que se dedican a pescar erizo y que tienen una tripulación de seis hombres, por lo que considera que está justificado emplear motores de gran caballaje. Negó que esas lanchas se dedicaran al furtivismo. “As lanchas deportivas teñen permitido a potencia que queran e os profesionales non podemos empregar a que queremos”, denunció.
Con la diferencia, añade, de que un exceso de potencia en una lancha recreativa puede suponer un peligro, mientras que en una embarcación profesional permite extremar la seguridad. “Se fará responsable a Administración se se perden vidas?”, se pregunta el presidente de la Agrupación de Percebeiros, muy molesto por esta situación.
Porque Montero teme que esta campaña de la Guardia Civil eche a perder la temporada de Navidad, que supone una gran parte de los ingresos de los percebeiros, y que de momento no está marchando como querrían por culpa del mal tiempo. Hay 50 embarcaciones en A Coruña, y muchas docenas de personas que dependen de los ingresos que esperan obtener de la recolección del marisco para cerrar decentemente el año, y que este nuevo contratiempo, unido a las inclemencias meteorológicas, están poniendo en peligro.

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