Los mariscadores denuncian que Mar no les ofreció todavía el convenio laboral de julio

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  Aunque parte de la ría está abierta al marisqueo desde hace casi un año, los trabajadores de a pie siguen cobrando aún de la Xunta una paga por la zona calificada como C. A cambio de esta partida los profesionales se dedican a regenerar y vigilar los bancos marisqueros afectados por la contaminación. El convenio en vigencia finaliza este mes y debería renovarse por otros tres, pero este paso todavía no se ha dado.
El presidente de la asociación de a pie, Manuel Baldomir, asegura que ha solicitado encuentros con el director xeral de Recursos Mariños, Pablo Ramón Fernández Asensio, y con la propia conselleira Rosa Quintana, pero hasta hoy no han tenido contestación. Por ello, el colectivo teme que la prorrogación de estos contratos esté en peligro por falta de fondos, puesto que también las partidas de cada mes se están retrasando y  se cobran fuera de plazo.
Baldomir asegura que Quintana se comprometió con ellos, al finalizar el conflicto por la reapertura de la ría, en mantener los convenios hasta octubre, puesto que en noviembre los mariscadores pueden comenzar a trabajar en la parte calificada como B, después de tres años cerrada por contaminación. “O convenio debería estar redactado e firmado e aínda non entramos en contacto”, critica Baldomir, que teme que no se mantenga la promesa.
La Xunta lo descarta. Desde la Consellería do Mar admiten que todavía no han renovado los convenios con las cofradías, pero aclaran que “non corren risco ningún”. “Seguen os procesos administrativos normais”, explican desde el departamento, y justifican esta demora con que muchas asociaciones de mariscadores aún no han entregado la justificaciones de los trabajos, un paso “indispensable” para poder cobrar.
El pósito niega que esto esté pasando en O Burgo. El portavoz del colectivo de a pie informa de que normalmente se trabajan las quince primeras jornadas del mes –este mes terminaron el 17– y en torno al día 21 o 22 entregan su facturación, que demuestra los profesionales que han participado en las labores. El plazo marcado para el cobro es entre el 5 y el 10 del mes siguiente, pero Manuel Baldomir denuncia que no se están cumpliendo. Parece que normalmente cobran en torno al día 16. “Ou incluso máis adiante”, critica Baldomir y añade que “están rompendo os compromisos”.
En cambio, el departamento autonómico resta importancia a este hecho al afirmar que  un retraso en la documentación no tendrá repercusión en la práctica. Así, anima a los trabajadores a seguir desarrollando sus labores con normalidad a partir del día 1 de julio porque si el convenio se firma, por ejemplo, a mediados de mes, tendrá carácter retroactivo. Parece que ya se actuó de este modo al firmar los convenios de principios de año.

Justificación >
El motivo de que los mariscadores de a pie sigan contando con un convenio de regeneración pese a recatalogar la mayor parte de la ensenada, se debe a que en los bancos abiertos al marisqueo a los que tienen acceso no se podrá faenar hasta noviembre y diciembre. Por ello, en este momento los trabajadores perciben una ayuda por trabajar en la parte más interna de la ría, desde el puente de A Pasaxe hacia dentro, que se mantiene calificada como C estable a causa de los vertidos.
En concreto, la Xunta paga a cada mariscador 72 euros por día trabajado –cuando estaba cerrada al completo eran 82–, que en total percibe 1.080 euros mensuales. Unas 90 personas integran este colectivo, por lo que la administración debe desembolsar cada mes 97.200 euros. A cambio, los trabajadores deben desarrollar labores de regeneración, limpieza y, en el caso concreto del colectivo de a pie, de vigilancia. Son estos profesionales los que habitualmente alertan de la presencia de furtivos en la ensenada a la sala de control ubicada en Santiago y de la fugas que se producen a lo largo de la costa.


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