
La multitudinaria manifestación de ayer en Madrid en apoyo de la minería acabó por convertirse en un clamor contra las nuevas medidas de ajuste anunciadas por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en medio de cargas policiales.
La Policía arrestó a ocho personas en el transcurso de una carga frente a la sede del Ministerio de Industria al final de la marcha de los mineros del carbón, mientras que al menos 76 personas, 33 de ellas policías, resultaron heridas de distinta consideración, en su mayoría leves.
También a la altura del estadio de fútbol Santiago Bernabéu, cercano al ministerio, se registraron enfrentamientos entre los antidisturbios y los mineros, que denuncian con estas protestas el recorte del 63% de las subvenciones para este año, que provocará, según lamentan, el cierre de las minas del carbón.
dureza
Los mineros se quejaron de la dureza con que se emplearon los efectivos policiales después de que una ambulancia tuviese que evacuar a una mujer que podría haber sido herida por un pelotazo de goma, explicó un testigo.
“Han cargado contra ella y la han tirado al suelo, ha debido ser una pelota de goma”, relató.
Otros que pasaban por calles colindantes aseguraron que se han visto atrapados entre los enfrentamientos. “Cuando nos hemos dado cuenta estábamos rodeados”, se quejó una joven. La Delegación del Gobierno en Madrid, por su parte, cifró en 10.000 los asistentes a la manifestación.
Cuatro columnas de mineros de Asturias, Castilla y León y Aragón abrieron la multitudinaria manifestación, que estuvo protagonizada por el estruendo de los continuos petardos que los mineros lanzaban a su paso.
Durante la marcha se han gritado pocas consignas, ya que el ruido de los petardos centró un recorrido solo interrumpido cada vez que los mineros cantaban el himno “Santa Bárbara bendita”.
Al inicio de la marcha había una furgoneta en recuerdo de los mineros que siguen encerrados desde hace 44 días en los pozos de Candín y Santiago, en Asturias, que finalmente no se sumaron a la manifestación.
Tras las cuatro columnas, la cabecera sindical lideraba la marcha en la que se vieron pocos políticos, con la excepción de algunos diputados autonómicos de Aragón, Asturias y Castilla y León y los alcaldes de las comarcas mineras asturianas, después de tres días encerrados en sus ayuntamientos.
Después de más de dos horas de recorrido, los manifestantes llegaron a la sede del Ministerio de Industria, donde se produjeron gran parte de los incidentes.
Concentrados alrededor de las vallas que rodeaban el perímetro de seguridad del ministerio, los manifestantes corearon consignas como “el enemigo está dentro” y “no somos terroristas, somos mineros”.
Aunque de momento no ha habido pronunciamiento de miembros del Ejecutivo, fuentes gubernamentales señalaron que el Gobierno no tiene intención de dar marcha atrás en sus planes de recorte de las ayudas a este sector porque el sistema, según lo establecido por la UE, “finaliza sí o sí en 2018”.
La manifestación arrancó apenas ocho horas después de que finalizase en la Puerta del Sol la marcha nocturna del carbón, celebrada una vez que la “marcha negra” llegara esta madrugada al emblemático “kilómetro cero” arropada por miles de personas tras 20 días de caminata. Los trabajadores del carbón comenzaron la “marcha negra” el 22 de junio para protestar contra la merma en las subvenciones. n




















