Los okupas de la Comandancia avisan de que no tolerarán injerencias municipales

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Tras el desalojo de la casa blasonada de Algalia de Arriba el mes pasado, que había sido la sede del de espacio de autogestión sociocultural “Escarnio e Maldizer” durante tres años, el grupo municipal del PP quiere que el Ayuntamiento se defina respecto al Centro Social Ocupado (CSO) “A Insumisa”. Hasta hace ocho meses, la antigua sede de la Comandancia de Obras, en la avenida de O Metrosideiro. La portavoz del grupo municipal del PP, Rosa Gallego, achaca a la complicidad del alcalde, Xulio Ferreiro, el que los okupas se atrevieran a pintar al fachada del viejo edificio con un letrero que anuncia su condición de CSO. Pero, los okupas, en un comunicado anterior, dejan muy claro su punto de vista: se consideran “absolutamente autónom@s e independentes” para acometer todas las obras de acondicionamiento “do noso Centro Social”. Y advierten de que “nós non temos nin queremos inxerencias institucionais de ningún tipo”.
Esto sitúa al alcalde entre dos fuegos: por un lado, la postura intransigente de los okupas, que se niegan a  dialogar con el Gobierno local, sin que importe su color político: “Nesta cidade xa se okupou co PSOE, co PP agora coa Marea e mañá con quen sexa que pretenda gobernarnos”. Por otro, la aprobación en el pleno de abril (con los votos en contra de la Marea y el BNG) de una moción que insta al Gobierno local a adoptar medidas urgentes para desalojarles del edificio. 
Rehabilitaciones propias 
Por el momento, los esfuerzos del Gobierno de la Marea Atlántica por llegar a algún tipo de entendimiento con los okupas han sido inútiles, dado que no han querido concertar ninguna reunión. Ya en marzo, el concejal de Regeneración Urbana, Xiao Varela, reconocía que las negociaciones para realizar trabajos de mantenimiento en el ruinoso edificio estaban bloqueadas: “Estamos intentando coordinarnos con eles pola vía da negociación pero non está tendo moito éxito”. Eso significa que las obras de rehabilitación del inmueble siguen paralizadas. Pero los okupas afirman que ya han hecho sus propias rehabilitaciones. 
Por ejemplo, en la sala de usos múltiples donde celebran conciertos. Aseguran que entre sus filas se encuentra personal competente y supervisado por técnicos titulados (arquitectos, albañiles y carpinteros) Y añaden que, pese a los tópicos sobre su movimiento, muchos tienen un empleo.
Es cierto que los okupas permitieron la entrada de los técnicos municipales una única vez: para derribar un edificio ruinoso que formaba parte del complejo, y del que se desprendían cascotes a la calle Veiramar. Como era un espacio que no usaban, los okupas aseguran que les dejaron hacerlo para evitar un riesgo manifiesto a los viandantes: los antisistema explican el porqué de esta excepción. “Negarnos á realización desa obra sería unha neglixencia criminal pola nosa banda”.
Actividades ilegales 
Otro punto polémico es la celebración de actividades ilegales en el recinto: no solo la celebración de conciertos y fiestas, para los que es necesario un permiso con el que no cuentan, sino también la venta ilegal de bebidas. Los antisistema rechazan la mayoría de las acusaciones como producto de la “intoxicación mediática” y aseguran que nadie vive en “A Insumisa”. Por lo menos, de forma permanente. 
Reconocen que sí están realizando dichas actividades ilegales, pero sin ánimo de lucro: “Calquera diñeiro recadado  invístese integramente nas melloras das instalacións, en causas solidarias ou  para sufragar os gastos  derivados das máis que seguras sancións penais”.l

Los okupas de la Comandancia avisan de que no tolerarán injerencias municipales