Wolff perpetúa el maleficio español

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La selección española cayó con estrépito ante Alemania en la final del Europa de Polonia, en un encuentro en el que no logró imponer su experiencia ni juego ante el desparpajo alemán, que dominó con pasmosa autoridad para conquistar su segundo oro continental y el billete directo a los Juegos de Río de Janeiro.
Los de Manolo Cadenas comenzaron con mal pie, con un serio atasco en tareas ofensivas, y no lograron sacar de la final a una Alemania inspirada y lanzada desde la portería por un inmenso Andreas Wolff. El festival alemán (10-6) no disminuyó en el segundo tiempo, donde incluso la defensa española dejó de funcionar ante el joven rival, decidido a confirmarse como la sorpresa del torneo.
España, que disputaba su cuarta final continental –primera desde 2006–, volvió a quedarse con la miel en los labios con su cuarta plata. Varapalo para una generación que, eso sí, volvió a codearse con los mejores del mundo manteniendo el nivel del último lustro. A ‘los Hispanos’ se le escapó también el billete directo para los Juegos, obligados a ganarse la presencia en Brasil en el Preolímpico.
La opción de presión e inexperiencia que podía recaer sobre Alemania no apareció, como tampoco lo hizo el combinado español. Los de Cadenas no llegaron a entrar en el partido lastrados por un atasco en ataque que terminó con tan solo seis goles en los primeros 30 minutos.
Las pérdidas y la falta de ideas en modo ofensivo lastraron a una España sustentada por la defensa y las paradas de Sterbik. Alemania llegó incluso a gustarse, ágil y eficaz a partes iguales. Sin reacción de cara a la portería rival, la diferencia en el marcador comenzó a escocer en el ecuador del primer tiempo (7-2). Ni siquiera encadenando periodos de superioridad sobre la pista, con Wolff frustrando a los extremos, mejoró la pobre eficacia del ataque español. 
Y es que ni las sensaciones en uno y otro equipo se revirtieron en el segundo tiempo. Alemania alargó su estado de gracia ante una España que buscó soluciones en el 5-1 defensivo con Ugalde en el avanzado. El intento de reacción terminó por encumbrar a Wolff como hombre de la final. 
No dio tregua el ataque germano, aprovechando la ola de gracia de su momento. Los seis goles de renta se instauraron en el marcador. No hubo milagro esta vez. ‘Los Hispanos’ tropezaron con la sorpresa, una Alemania que supo sobreponerse a las bajas y perpetuó el maleficio español en el certamen continental.

Wolff perpetúa el maleficio español