Estrella Morente | “Había que elegir así que nos llevamos los pulpos y dejamos las maletas”

Morente actuará mañana a las 22.30 horas en la plaza de María Pita | josé albadalejo
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Estrella Morente combina verano con trabajo y el resultado es que se mete en el estudio de día y sale al escenario de noche para contagiar con su flamenco. 
La granadina estará mañana, a las 22.30 horas, en la plaza que lleva el nombre de una mujer “a la que siempre he seguido”, y con María Pita y su lanza de testigo en primera fila, seguirá en ese camino hacia la libertad, que es para ella la música y el momento en el que vive, acariciando un sueño que es su nuevo proyecto con Isidro Muñoz y que saldrá en diciembre: “Ya es una realidad, empiezo a verla la forma”. Morente dice estar “muy ilusionada, en una etapa muy importante, de aprendizaje”, en el que interioriza toda la información que grabó en años y la suelta. 
A su manera: “Parece que llevo bastante recorrido porque empecé muy jovencita, en realidad, siento que estoy en el principio con más ganas que nunca”. 
La pequeña de los Morente dice no desviarse del camino que respeta a los clásicos y que dirige la mirada a estandartes, no solo a los que tienen guitarra. Para crear atiende a un universo de “guías culturales, de la literatura y la pintura, de las artes todas que son la misma cosa, emoción”. Y por eso, cree que le viene la sensación de que acaba de ponerse a ello. 
Y es que lo mismo coge el micrófono que pinta y esta última inquietud le ayuda igualmente a expresarse. Se podrá ver en el diseño de la contraportada, que  es cosa suya: “He encontrado un filón para expresar con sinceridad mis sentimientos” porque “cualquier forma es buena para comunicar”. El flamenco, en concreto, hay que sentirlo “y haber sentido la necesidad”. 
Estrella lo traerá mañana a esta punta del mapa donde asegura se respeta y gusta como cuando lo hacía su padre y ella le acompañaba de concierto: “Él y yo tuvimos la suerte de disfrutarlo. Mi padre tenía un cariño desmesurado a Galicia, tanto que se quería comprar una casa. Recuerdo ir a Ferrol, a muchos lugares...”. Y al mercado, donde cuenta que una vez los dos compraron dos neveras llenas de pulpo con hielo y al llegar al aeropuerto no les dejaron pasar tanto equipaje: “Había que elegir entre una cosa u otra, así que nos llevamos los pulpos y dejamos las maletas”. 
De esta tierra, Estrella se queda con sus escenarios, con la playa y los entornos mágicos, con A Coruña también, que le “recuerda a Andalucía” porque sienten “amor por la naturaleza, se trabaja la tierra y el mar”. Vuelve a su padre para corroborar que era un enamorado de esta comunidad que ella está loca por pisar: “Puede gustar más o menos, pero aquí hay mucho entendido en parte por la tecnología”. Le llega mucho cariño, afirma y “estoy muy agradecida”. Y porque cada paso de su carrera va ligado a su día a día, para ella “persona” no se separa de “artista”, van en la misma oración ya que ambas “tienen las mismas necesidades, el artista no es una máquina”, conectado con la tierra y las cosas que le suceden las va trasladando a la obra, que, en definitiva, es todo lo que uno es como persona. Lo que avanza.
Para Morente es como los grandes creadores que cuentan la historia: “Que ningún artista se posicione por encima de nadie, porque está al servicio del pueblo y que la humanidad comprenda que somos los encargados de contarlo”. A la cantaora le gustaría que su legado “fuera cargado de sentimientos y a favor de los derechos humanos y aunque suene a tópico me da absolutamente lo mismo”. Poco le importa que la tachen de pesada si pesada es respetar al prójimo. l

Estrella Morente | “Había que elegir así que nos llevamos los pulpos y dejamos las maletas”