La tradición no le pierde la mano a la creatividad

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La tradición, en lo que se refiere a la gastronomía, no le pierde la mano a la innovación y a la creatividad, al menos en A Coruña.
La vigésimo segunda edición de los Premios Picadillo, que se fallaron ayer en un acto que se celebró en la Fundación Luis Seoane, demostró que la cocina tradicional tiene muchos adeptos, al mismo tiempo que evidencia que los coruñeses están abiertos a la nueva cocina.
La comida de siempre la defendió Alia Die con “Croquetalia”. A base de las tradicionales croquetas con jamón ibérico se alzó con el Picadillo Ciudad de A Coruña, que consiste en una chaqueta de cocinero, trofeo conmemorativo, diploma y cheque de 1.500 euros. Este es el galardón que entrega el público a través de sus votaciones.
La innovación la esgrimió Central Park con “Macaron de Foie Gras”, al alzarse con la categoría de Tapa Creativa. Su creador, Fernando Estévez, tuvo que regresar al podio porque también compartió premio con Sonia Díaz, de Mesón Serrano, en la modalidad de Maridaje.
Ella preparó “Calabacín, bacalao, maíz y ortigas” que maridó con un vino Godeval blanco de 2014.

rabo de toro
También la tradición la apoyó el establecimiento Oído Cocina con su “Rabo de toro al Mencía. Por ello Luis Peral se llevó una chaqueta y 1.500 euros.
Además en esta edición recibieron menciones especiales Surrey, con “León como Gamba”, y Casa Ponte con sus “Delicias de Risoto”.

La tradición no le pierde la mano a la creatividad