Extremadura, primer rival de un Zalaeta sin complejos

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Comienza en Socuéllamos (Ciudad Real) la fase de ascenso a la Superliga Femenina. Los mejores equipos del Grupo A (Zalaeta y Extremadura Arroyo) y los del B (el anfitrión, Kiele, y el Algar de Cartagena) se disputarán a lo largo de tres días, en formato de liguilla todos contra todos, las dos plazas en juego para militar la temporada que viene en la máxima categoría nacional.


El cuadrangular arrancará hoy a las 18.00 horas en el pabellón Gran Gaby con el partido entre las coruñesas y las cacereñas. Las jugadoras de Jorge Barrero se desplazaron ayer rumbo a tierras manchegas, para afrontar esta tarde el primer compromiso. El Extremadura Arroyo es un equipo que conocen bien, y con el que han protagonizado a lo largo de la fase regular una encarnizada lucha por la primera posición, en la que salieron victoriosas las herculinas, aunque por escaso margen. 


En los dos enfrentamientos de esta temporada, el equipo cacereño se impuso en su pista de la localidad de Arroyo de la Luz y el coruñés en el Barrio de las Flores, donde ganaron todos sus partidos. Y, en ambos casos, la igualdad fue total, con marcadores de 3-2.


El cuadro extremeño quiere regresar cuanto antes a la Superliga, mientras que el Zalaeta busca, por primera vez en su historia, una plaza en la máxima categoría.


A continuación (está programado a las 20.00 horas, pero si se alarga mucho el duelo anterior comenzará más tarde) saltarán a la pista el anfitrión, primero del Grupo B y campeón de la Copa Princesa, Kiele Socuéllamos, y el Algar.


Esta vez también hubo una victoria para cada equipo en la fase regular, pero con marcadores menos ajustados. 3-0 ganaron las manchegas en su pista, pero perdieron 3-1 en su visita a la Región de Murcia.

Mañana, el Zalaeta se las verá con el Algar a las 20.00 horas, y a las 18.00 jugarán Socuéllamos y Extremadura. Y el domingo, a las 10.00 comenzará el duelo entre cacereñas y cartageneras, y a continuación el choque entre manchegas y coruñesas.

Extremadura, primer rival de un Zalaeta sin complejos