“Me considero un hombre en tránsito”

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No es la primera vez que se sitúa en París, que para Maxim, “es un estado de ánimo y no un punto en el mapa” y en este caso, un refugio que da cobijo a personas solitarias, a un floristero que le habla a las petunias como si fueran personas, a una joven que escapa del desamor y a dos amigas, que se cuidan la una de la otra y mastican sus manías juntas. El periodista confiesa que después de escribir “No me dejes (Ne me quitte pas)” (Espasa), se quedó en paz: “Es una novela que reconforta y aunque nunca releo lo que escribo, con esta sí lo hice”. 
Desde la tranquilidad que le inyectó la historia, Huerta se queda con los lectores como los de hoy en El Corte Inglés, a las 19.00 horas, que llegan con el libro marcado por varias partes y con frases subrayadas: “Es mucho más mágico el libro cuando lo tiene el lector”. Y sin ser una trama romántica, engancha, asegura, porque habla de las pequeñas cosas y los detalles, que se intercalan entre citas de famosos, para confirmar que “todos tenemos una historia, pero como estamos pendientes de los demás no nos damos cuenta”. 
Ese es precisamente el arranque de “No me dejes”, que se puebla de secundarios porque “secundarios somos todos”. El contador se sitúa en la misma rutina y en París, que “no es de postal, sino es el París donde llueve y hace frío, el París incómodo”. Escoge las flores como hilo conductor y pone a Dominique, el floristero, encima del escenario como actor principal: “Es un libro muy vital, que recorre todos los aspectos de la vida. De ahí que estén las flores, que también “te acompañan desde el bautizo hasta la corona de muerto”. Huerta define el resultado como un “thriller emocionante”, al que acuden personajes venidos de su soledad para pedir auxilio. 
Una vez que los presenta a todos, le da cuerda al día a día y a la importancia de cuidar y que te cuiden para construir un relato donde todo fluye: “Estaba en mi cabeza desde el principio hasta el final”. Por eso, lo califica de visceral, con la capital francesa como una más. 
A la hora de ponerle un perfil a sus protagonistas, Maxim mezcla generaciones de emigrantes y los que se escaparon del hambre el siglo pasado se juntan con los que lo hacen ahora: “Huyen de casa, del amor con los recuerdos como única patria”. Todos los que salieron con la maleta aparecen en esta novela. 
El autor señala que escribe como consecuencia de leer y de su gusto por narrar. Crear historias le da tranquilidad, sobre todo, porque tiene barra libre. Es lo que diferencia a la literatura del periodismo. Eso y el tiempo, “la tranquilidad de no tener prisa”. 
Al igual que sus personajes, se considera “un hombre en tránsito”, que nunca tuvo miedo a cambiar. De ser la imagen de la noticia en Telecinco, pasó a acompañar a Ana Rosa Quintana en un magazine, donde asegura aprendió muchísimo. Ahora cierra un ciclo y mientras le da forma a su sexta novela y cuenta los días para editar su primer relato ilustrado, escribe teatro y espera por un proyecto que le motive porque “cambiar es muy sano. No sé porqué a la gente le sorprende tanto”. Reconoce, eso sí, que hay que hacer un ejercicio de valentía importante.

“Me considero un hombre en tránsito”