Los vecinos del edificio de la Marina a subasta acusan al banco de “extorsión”

condiciola caixa podrã­a quedarse con el inmueble, a falta de compradores quintana
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La subasta del próximo martes del edificio situado en el número 48 de la avenida de la Marina ha provocado una reacción por parte de los residentes en el inmueble que les llevará, de aquí hasta esa fecha, a realizar una serie de movilizaciones contra lo que consideran una “extorsión” por parte de la entidad financiera La Caixa.

Unos 40 residentes
protestaron ayer ante la entidad financiera y prevén más acciones

A las protestas hechas públicas el miércoles, ayer convocaron de manera improvisada una concentración en la oficina que esta entidad bancaria tiene en Sada. Allí, armados de bocinas, megáfonos y un par de pancartas, clamaron contra La Caixa y su situación, una postura que repetirán hoy a mediodía y probablemente el lunes. Además, han colocado en el bloque de viviendas una pancarta en la que explican cuál es su sentir.

De estos vecinos, residentes en los pisos desde hace unos años, ninguno de ellos tiene ni siquiera la hipoteca contratada. De ahí algunas de las proclamas de la tarde de ayer en las que gritaban: “Somos desahuciados, sin ser hipotecados”.

Entre las personas concentradas se encontraban tanto vecinos del inmueble como familiares que les apoyaban en la causa. Protestaban contra las condiciones del banco que, a su juicio, resultan ser una “estafa”.

Nueve de las
28 viviendas se adquirieron por el sistema de permuta

Como denunciaban el miércoles, el acuerdo se había cerrado en 1,9 millones de euros, aunque lo cierto es que la deuda total del edificio es de 2,1 millones, que constituye la cantidad total del crédito que se le dio al promotor. Y sobre eso, se constituirían las hipotecas.

 

hipotecas

La subasta del martes busca comprador para dicho inmueble, pero es complicado que aparezca uno, ya que se trata de un edificio sin licencia de primera ocupación ni de división horizontal y no cuenta ni siquiera con la certificación final de obra.

Si eso sucede, el edificio quedaría en manos de La Caixa, que comenzaría, ahora sí con más celeridad, la contratación de las hipotecas de manera individual con cada uno de los residentes en las 28 viviendas, a excepción de cuatro pisos, que se encuentran vacíos por la renuncia de los que allí vivían.

El inmueble no tiene licencia de primera ocupación ni de división horizontal

La negociación más costosa será con aquellos que se hicieron con pisos por el sistema de permuta –que ascenderían a nueve, poco más de la tercera parte–. Es decir, que entregaron terrenos que eran de su propiedad para abaratar la adquisición de una o más viviendas, ya que hay varios residentes que tienen más de un piso.

 

Los vecinos del edificio de la Marina a subasta acusan al banco de “extorsión”