La mujer agredida sexualmente en el Camino tuvo que “luchar por su vida”

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La mujer estadounidense que fue víctima de una supuesta agresión sexual a manos de dos hombres en un campamento situado en el Camino de Santiago en 2012 aseguró ayer que tuvo que luchar por su vida aquella noche y que todavía padece secuelas.
La sección primera de la Audiencia Provincial de A Coruña acogió el proceso contra dos varones, uno de nacionalidad marroquí y otro alemán, este último en rebeldía, por lo ocurrido el 14 de julio de 2012 entre ellos y una norteamericana de 53 años.
La Fiscalía mantiene en su escrito de acusación que el hombre alemán, que había sido novio de la víctima, y su compañero entraron en la tienda de campaña donde habitaba la mujer, situada en una zona del Camino de Santiago en la capital gallega, donde presuntamente le hicieron tocamientos y penetraciones.
Por estos hechos, con las agravantes de abuso de superioridad o aprovechamiento de las circunstancias del lugar, tiempo o auxilio de otras personas que debiliten la defensa del ofendido o faciliten la impunidad del delincuente en ambos casos y parentesco en uno, la Fiscalía solicita quince y catorce años de prisión respectivamente, además de 40.000 euros de indemnización.

Los presuntos hechos
La víctima, que antes del juicio intentó renunciar a su abogado de oficio al mantener que este no había estudiado el caso como merecía, declaró que ambos hombres se dirigieron a ella cuando estaba en su tienda de campaña y, como no entendió lo que decían, les abrió. Vio que discutían sobre “qué cosas sexuales” le harían y ella pensó “que podría ser una broma”, pues “nunca” expresó su voluntad de mantener relaciones con ninguno de ellos.
El procesado marroquí, según la versión de la víctima, le agarró los brazos mientras su compañero alemán, que no ha podido ser localizado, le quitaba la ropa. “Estaba luchando por mi vida, gritando y rogando por mi vida. Había un hombre a cada lado. No sé quién me tocaba. Lo que sentía era dolor”, aseguró la mujer, que reconoce que sufrió penetraciones con las manos, aunque desconoce cuál de los dos las hizo.
El procesado presente aseguró que él conoció a la víctima esa noche y que todos bebieron aquella noche y bromeó sobre que podrían mantener una relación, pero “nunca” intentó hacer nada contra la voluntad de la mujer. l

La mujer agredida sexualmente en el Camino tuvo que “luchar por su vida”