Arrancan las obras para eliminar los tapones urbanísticos de O Castrillón

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El centro del barrio de O Castrillón siempre ha permanecido ajeno al urbanismo que en los últimos años se ha desarrollado a su alrededor, de manera que los bloques de pisos de varias alturas rodean ahora varios kilómetros cuadrados de pequeñas casas, huertos y descampados. Pero ayer el alcalde, Carlos Negreira, acudió a esos mismos descampados para anunciar a los vecinos que el tan anunciado Plan Conecta comenzaba ya con la urbanización de las avenidas de Casanova de Eirís y Los Caídos. Y para demostrarlo, además de los concejales de barrio y el de Urbanismo, traía consigo las excavadoras que comenzaron a trabajar en el barro que han dejado las constantes lluvias.
Ante los vecinos congregados para la ocasión, Negreira explicó que la primera fase del Plan Conecta, convertirá las calles, que ahora acaban en senderos de tierra embarrados, en carriles de doble sentido y un ancho mínimo de tres metros, con aceras de dos metros y, quizá lo más importante para muchos, 271 plazas en batería. Entre la concurrencia, algunos no podían creerse que hubiese llegado el día en el que iban a comenzar las obras por las que habían esperado tanto tiempo. La presidenta de la asociación O Cruceiro, María Jesús Fariñas, aseguraba que “algunos dicen que llevan esperándolo casi treinta años” y calificó la jornada de “éxito”. La semana pasada el edil de Urbanismo, Martín Fernández Prado, se reunió con la asociación de Fariñas para anunciar que el comienzo de las obras era “inminente”, pero la portavoz vecinal no se esperaba que las obras se iniciaran tan pronto: “Cuando te dicen algo así, esperas que sea de un mes para otro porque aquello de que “las cosas de palacio siempre van despacio”, pero para nosotros ha sido una agradable sorpresa”.

antonio ríos
Negreira completó su golpe de efecto anunciando que la segunda fase, que afecta a la calle de Antonio Ríos, y que ya fue licitada en diciembre pasado, comenzará una vez finalizada la primera fase, completando el trazado de esta vía y dando continuidad al tráfico tanto rodado como peatonal de la zona. Cuando la circulación se haya normalizado, y sea posible traer maquinaria pesada, será cuando se levante el complejo deportivo de O Castrillón, justo detrás del centro cívico y de la biblioteca del barrio, y que contará con piscina.
Cuando acaban las obras, dentro de dos años, el Ayuntamiento espera haber invertido casi 1,6 millones en urbanizar 14.000 metros cuadrados y crear 271 plazas de aparcamiento, sin contar los otros 5,4 millones que costará el polideportivo. Además, se aprovechará para realizar obras de canalización de servicios como agua, telefonía y gas, así como alumbrado público. Prado recordó que algunos de los descampados se convertirán en zonas verdes. “Es una importante mejora en la calidad de vida de los habitantes del barrio”, apuntó Negreira. O como la presidenta de la asociación de vecinos indicó, “ahora ya somos parte de A Coruña”.

Arrancan las obras para eliminar los tapones urbanísticos de O Castrillón

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