Expertos cuestionan la “eficacia real” del ahorro energético con el cambio horario

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El ahorro de energía, calculado en unos 300 millones de euros, es el motivo principal tras el cambio de hora de la madrugada de mañana (sábado a domingo), pero cada vez más voces cuestionan la medida con el argumento de que la luz que no se usa a primera hora del día se gasta por la tarde debido al atardecer más temprano.
El primer cambio de hora generalizado en Europa se produjo durante la Primera Guerra Mundial a iniciativa de Alemania, con objeto de ahorrar el carbón utilizado para la iluminación artificial y poder destinarlo al esfuerzo bélico, una propuesta que Estados Unidos imitó e impuso en la Segunda Guerra Mundial con el mismo objetivo.


La directiva europea que obliga a los Estados miembros a la modificación horaria persigue igualmente un ahorro energético a través de la reducción en el consumo de iluminación que, en el caso de España, alcanza el 5 % según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía. En España, el equipo de meteorólogos del portal Eltiempo.es también considera el ahorro energético como “relativo” pues la luz que no se emplea a primeras horas del día “al final la gastamos -al menos, en parte- con los atardeceres más tempranos” ya que “en muchos hogares se vive más bien durante la tarde”. Gómez también advirtió de las consecuencias “poco convenientes” de este cambio para el turismo, ya que “muchos turistas europeos vienen huyendo de anocheceres tempranos” en sus países y se encuentran con un ajuste “que no les beneficia”.
Las personas mayores son probablemente las más afectadas por el cambio de hora que tendrá lugar la noche del sábado al domingo ya que, según la Sociedad Española del Sueño (SES), pueden llegar a tardar hasta dos semanas en adaptarse al nuevo horario.
Así lo indicó el coordinador del grupo de cronobiología de la SES, Javier Albares, que señaló que en los niños y las personas mayores el reloj biológico es menos flexible y se adapta peor a los cambios.
“Hay un desajuste biológico entre el reloj biológico y el reloj social, que es el que cambia por lo que necesitamos adaptarnos”. l

 

Expertos cuestionan la “eficacia real” del ahorro energético con el cambio horario