Las viviendas que se venden en la ciudad tienen una antigüedad media de 40 años

10 julio 2018 A Coruña.- El interés por comprar piso aumenta y dispra los precios desde el inicio del año
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Este estudio de una plataforma inmobiliaria coincide con la visión de la localidad que tiene la Asociación de Promotores Inmobiliarios de A Coruña (Aproinco), que asegura que el aspecto no estaría tan envejecido si hubiese mayores facilidades para rehabilitar inmuebles porque los empresarios están dispuestos a ello desde hace años y, en especial, desde 2017.


En los últimos meses decenas de comunidades de vecinos han comenzado obras de reforma y pintado de fachadas tras lograr el permiso municipal como se puede ver por la multitud de andamios. En general, como así demuestran estas obras y los proyectos para colocar ascensores u afrontar mejoras energéticas, el parque de viviendas está muy envejecido. 

Pero, además, un estudio elaborado por la plataforma Idealista a partir de sus ofertas indica que la media de edad de las casas que se quieren transferir en A Coruña es de 40 años, por lo que son de las más antiguas del territorio estatal. Esta situación choca con el interés de los constructores de actuar, pues aseguran que desearían licencias para rehabilitar pero que se han ido encontrando dificultades para conseguirlas.

San Andrés y el Orzán
Mientras otros informes como los del Ministerio de Fomento revelan que la mayor parte de las transacciones inmobiliarias que se producen en el municipio trimestre tras trimestre son de casas antiguas y usadas porque no hay stock nuevo, desde Aproinco afirman que a ellos les resultaría casi igual de positivo obtener permisos para edificar propiedades nuevas que rehabilitar construcciones que ya existan adaptándolas a todos los estándares actuales. 

Los promotores no cuentan con un estudio al respecto del parque residencial pero su secretario general, Juan José Yáñez, destaca que “al atravesar determinadas calles te das cuenta de que las casas son más antiguas”. Habla por ejemplo de San Andrés y el Orzán, y todo su entorno, donde incluso hay pisos que llevan en pie más de cien años. “Pero aquí desde hace tiempo hay una política de no facilitar la construcción de vivienda nueva”, reprocha. 

Cuando habla de este tipo de activos, se refiere tanto a empezar un edificio en solares aún vacíos como de la “regeneración y renovación urbana” –que pregona el Ayuntamiento– que supondría demoler algunos edificios de distintos barrios o tirar todo excepto la fachada y empezar a crear apartamentos a estrenar, con canalizaciones y todos los servicios nuevos, a partir de ahí. En ese caso el beneficio sería tanto para los empresarios como para la imagen de la urbe.

Servicios básicos en el centro
Yáñez explica que las diferencias entre una y otra opción son, sobre todo, de complejidad y carestía. “Hay que apuntalar los edificios colindantes, pagar tasas especiales por ocupación de la vía pública...”, enumera.  

Otra de las cuestiones clave es que el suelo está mejor situado con el consiguiente encarecimiento, pero para los compradores están las ventajas del encanto o de tener ascensor porque, avisan, muchos de los edificios existentes no tienen espacio para pensar en grandes obras de accesibilidad.

Las viviendas que se venden en la ciudad tienen una antigüedad media de 40 años